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enero 05, 2010

irregularidades en Telefónica



Portada Contralínea


Gil Díaz, irregularidades y explotación laboral en Telefónica

Autor: Ana Lilia Pérez

Trabajadores de los callcenter del Grupo Telefónica denuncian que desde la llegada del exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, a la dirección de la empresa, se les obliga a utilizar bases de datos oficiales para vender seguros, tramitar tarjetas de crédito sin autorización de los clientes, hacer cargos por adeudos y trámites inexistentes, así como acosar y maltratar a deudores de la banca que contratan el servicio de cobranza
Aún la Procuraduría General de la República no cierra la investigación en su contra por la escandalosa evasión de impuestos en la venta de Banamex a Citigroup (que le restó a la hacienda pública 50 mil millones de pesos), y ya el exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, está envuelto en un halo de supuestas malas prácticas en los callcenter del Grupo Telefónica, operados bajo la firma Atento, de acuerdo con testimonios de trabajadores cuyas condiciones laborales rayan en la esclavitud.

Empleados de Telefónica de diversos centros, entrevistados por Contralínea, desnudan las irregulares prácticas “corporativas” impuestas por Gil Díaz en su afán de generar ganancias al consorcio español que desde febrero de 2007 lo designó su director en México y Centroamérica.

La mano del exfiscal de hierro –como se le conoció en el sexenio de Vicente Fox– está detrás de la voz que llama al tarjetahabiente hasta 10 veces al día para recordarle que tiene un atraso en el pago de la tarjeta de crédito y le exige cubrirlo de inmediato, o para venderle un seguro o para obligarle a renovar una póliza. El telefonista es un joven de 18 a 25 años de edad que trabaja en un centro de llamadas o callcenter de Atento, en donde tiene prohibido levantarse hasta para ir al baño en tanto no logre cerrar 15 operaciones (ventas) en un lapso de seis horas.

Para cada operación, el telefonista tiene 300 segundos. Si el interlocutor lo insulta, deberá esperar a escuchar tres insultos para solicitarle al supervisor que le autorice colgar la llamada, pues el tarjetahabiente “no modera lenguaje”. Si no logra que alguien cubra su adeudo o le compre un seguro o una tarjeta de crédito, es porque, a juicio de sus supervisores, no aplica la política de la compañía: acosar.

La cara sucia de Telefónica


Atento es la compañía menos conocida del Grupo Telefónica, aunque se trata de una de las que le genera mayores ganancias, pues además de fungir como brazo operativo para la captación de clientes de sus productos de telecomunicaciones, ofrece a la banca e industria los servicios de ventas, cobranza y gestión de reclamaciones. De enero a septiembre, generó ingresos por 970 millones de euros, según sus estados financieros, con México como su segundo mercado a nivel mundial, sólo después de Brasil.

En México tiene una docena de centros (ubicados en el Distrito Federal, las ciudades de Pachuca, Monterrey y Nuevo Laredo), atendidos por 13 mil 500 jóvenes –el 76 por ciento de la plantilla laboral del Grupo Telefónica–. Entre sus principales clientes se ubica Master Card, Santander, el Grupo Financiero BBVA-Bancomer, el grupo Wal Mart con sus respectivas tarjetas departamentales, Reader’s Digest y Zurich.

Pero las jugosas ganancias que Atento obtiene en el país están plagadas de anomalías, según denuncian los trabajadores de la compañía: uso de bases de datos gubernamentales para la venta de seguros y de tarjetas de crédito sin autorización de los clientes, cargos a tarjetas por comisiones ficticias e imposición de planes tarifarios a clientes de MoviStar, entre otros.

Los trabajadores dicen que su materia prima son padrones oficiales que contienen información confidencial de los clientes. Ello, revelan, ha derivado en “trafico” de información que sale de los centros. Refieren lo que ocurrió hace unos meses en el centro instalado en el número 51 de la calle Dinamarca –en la colonia Juárez del Distrito Federal–: atónitos, escucharon que sus supervisores les ordenaban desnudarse para registrarlos, pues se había extraviado una memoria USB que contenía información confidencial de los clientes.

En otro callcenter, ubicado en Monterrey 100, colonia Roma, los operadores recibieron datos de personas empadronadas en rancherías. Su misión: venderles tarjetas de crédito. Elizabeth, una de las telefonistas, detalla cómo fue obligada a venderle plásticos de Bancomer y Santander “a la gente que vive en los ranchitos”:

“Sólo se escuchaban gallos. La gente no entendía qué era eso de la tarjeta de crédito; yo trataba de explicarles y sólo me decían ‘¡Qué gané, qué gané! La orden era activar 10 tarjetas por día, y mi supervisor detrás de mí, así que yo les contestaba: ‘Sólo dígame qué sucursal bancaria le queda más cerca’, y les asignaba la tarjeta. Yo sólo les decía: ‘Tal día debe ir a su sucursal bancaria más cercana’. Ahora me molesta mucho que nos obliguen a activar tarjetas a la gente de Luz y Fuerza, cuando todos sabemos que están desempleados, y ése no es un secreto, sale en la tele. Tenemos la instrucción de venderles o de que conserven su tarjeta o que paguen comisiones por pago tardío. También se les activan seguros de todo tipo”.

Nadejda Peña Hernández vendió seguros para el hogar del Grupo Bancomer. Dice que le entregaron una base de datos con la consigna: “A éstos les debes vender, si no, te vas”. Eran tiempos de torrenciales en Tabasco y Chiapas que precedieron a las inundaciones de octubre de 2007. Ella identificó que las claves lada correspondían precisamente a esas entidades. “¡Me puse a vender seguros! Yo le explicaba a la gente lo importante que era que aseguraran su casa y, por supuesto, muchísimos me compraron. Hicieron los depósitos y en los siguientes días se les enviarían las pólizas”. Cuando arreciaron las inundaciones, continúa, “algunos clientes hablaban desesperados para decirme que no habían recibido ninguna póliza y otros que no se las querían hacer válida. La gente hablaba desesperada, me suplicaban que los ayudara. El supervisor me ordenó que nosotros no podíamos hacer nada. Cuando yo les decía esto, me gritaban que yo era una ratera, que qué les había vendido en realidad. Se ordenó que se cancelaran las ventas de seguros para Tabasco y Chiapas. En realidad ya habíamos hecho muchísimas ventas”.

Atento se promueve como una compañía socialmente responsable: “La responsabilidad social en Telefónica México es tarea fundamental de sus empleados”, asegura Francisco Gil Díaz en el perfil de la administración a su mando. Sin embargo, los trabajadores denuncian prácticas a las cuales son obligados y que los hacen entrar en conflictos morales y sicológicos: engañar a los clientes para que acepten cualquier producto que vende la compañía, propio o de terceros.

Los entrevistados destacan el caso de la campaña “migración intraproduto”, que MoviStar lanzó para que sus clientes cambien la compra prepago y acepten planes tarifarios ya que, de acuerdo con un reporte elaborado por Francisco Gil Díaz, para finales de 2007 más del 94 por ciento de los 12.5 millones de clientes de Telefónica utilizaban productos prepago, por ello se planteó la meta de hacerlos “migrar” hacia los planes tarifarios.

Cada operador debe hacer entre ocho y 10 “migraciones” en una jornada de seis horas. Raúl, trabajador de Atento en el callcenter de Plaza Inn, dice que para cubrir la cuota tienen la orden de imponer planes tarifarios, aunque el cliente no los apruebe. Algunos supervisores los azuzan a engañar al cliente de que el plan no le costará más que las recargas que de cuando en cuando hace a su celular.

Félix Ariel Carrillo, quien participó en esa misma campaña durante los ocho meses que laboró en Atento, dice que para él fue muy vergonzoso “tener que imponer esos planes a personas que en realidad no tienen la capacidad económica para pagar. Me hizo entrar en un conflicto ético y moral. No sé si llamarlo tristeza o depresión, pero el hecho es que no se tocan el corazón para venderle un plan a personas que no tienen ni para comer. ¡Vamos, si yo como trabajador, que recibía un sueldo casi mínimo (1 mil 200 pesos quincenales), apenas tenía para sobrevivir! El caso que más recuerdo es el de un albañil que me contaba que escaseaba mucho el trabajo. En esos días, con lo que le pagaban en la obra, apenas tenía para comer. ¡Y el supervisor me obligó a darle de alta un plan tarifario! Durante los siguientes meses tendría que pagarle una renta a Telefónica MoviStar. Nos obligan a esas prácticas llenas de corruptelas”.

En los ocho meses que Félix trabajó en Atento cubrió ocho campañas y perdió ocho kilos. Hoy este joven de 23 años de edad no puede disimular el efecto sicológico que le provocó su trabajo en la compañía donde el principio empresarial, dice, es engañar.

Master Card, la mentira


En un galerón entintado de colores chillantes –azul, naranja y amarillo–, sin ventanas y entre luces artificiales que no le permiten percibir si es de noche o de día, Carlos Daniel pasa seis horas diarias tratando de “conciliar” con los clientes de Master Card que reunieron suficientes puntos por sus compras con tarjetas de crédito e intentan cambiarlos por enseres domésticos.

Se trata de una campaña conocida en el argot de los callcenter como “de entrada”, pues el telefonista sólo se dedica a recibir llamadas. Parecería fácil, en realidad no lo es: la mayoría son telefonemas de clientes que se quejan de que los artículos no llegan y luego para reclamar que son de baja calidad. Los supervisores dieron a los telefonistas la misma indicación: mentir.

“Mentir que la entrega será en tres semanas, porque sabemos que no llegan antes de seis, y luego mentirles sobre la calidad de los productos. En realidad son marcas que uno va al tianguis y las ve allí, aunque con los puntos de Master Card son muy caras. Encima les llegan rotos y no hay cambios. La gente se queja, te insulta, te ofenden, no entienden que uno sólo es intermediario”.

Las prácticas descritas reflejan que los callcenter no son una industria regulada. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ni siquiera cuenta con un registro del número de cuántos cargos ilegales o contrataciones ficticias que se hacen desde estos centros.

Aunado a los innegables vínculos del exsecretario de Hacienda con el sector financiero público y privado, clientes principales de Atento, incluída la Condusef, institución que depende directamente de la Secretaría de Hacienda, operada por el mismo grupo que desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari encabezaba Gil Díaz, entonces subsecretario de Ingresos.
Uno de los principales centros de Atento desde donde se hacen estos cargos ficticios se ubica en el mismo edificio sede de la Condusef, en el centro comercial Plaza Inn.

Acoso y maltrato


La llegada de Francisco Gil Díaz al frente del corporativo está marcada por dos directrices: acosar para la venta de tarjetas de crédito y maltratar para el cobro de las mismas. Y es que primero se estimula el consumo mediante la concesión de crédito y luego se persigue a los morosos. Para Atento es ganar-ganar, pues el impago de los tarjetahabientes “es un escenario repleto de oportunidades, un nuevo modelo de negocio para las empresas que actúan en la concesión y recuperación de crédito”, dice la compañía en la promoción de su servicio de cobranza.
Sandra, trabajadora de uno de los centros en Pachuca, explica: “Tenemos la base de datos de empresas de todo tipo, privadas y de gobierno. Nos dicen que primero hay que venderles la tarjeta, y cuando levanten la venta pasan los datos a la base de datos de cobranza porque en unos cinco meses van a utilizarla. ¡Tienen razón! Metimos los mismos datos de venta de tarjeta en la base de pagos por demora, y en unos meses ya los estábamos usando. ¡Parece que adivinan lo que va a pasar! ¡Juegan con los clientes!”.

Con la agudización de la crisis económica, este año el cobro de la cartera vencida de Bancomer, Santander, Master Card y tarjetas departamentales de estas mismas instituciones bancarias se convirtió en las actividades centrales de Atento. La compañía vende su servicio de crédito, riesgo y cobranza y se promueve como una empresa con experiencia en los segmentos financiero, telecom, retail e industria, “que adecua las condiciones de pago a la realidad de cada cliente; previene quiebras de acuerdos y recupera clientes teniendo el cuidado en mantenerlos activos y fieles”.

En la promoción del servicio, Telefónica dice que Atento “desarrolló una solución adecuada al mercado que garantiza la retención y fidelización de clientes que pasan por un proceso de recuperación de crédito”. Con este modelo, asegura, “buscamos negociar las condiciones de pago más adecuadas a la realidad de los clientes que encuentran dificultades para saldar sus deudas, evitando quiebras de promesa y promoviendo acuerdos”.

Los trabajadores develan el entrenamiento teórico-práctico que reciben de la compañía para este servicio que dura dos semanas. La clave para cobrar la deuda es la rudeza con los clientes, y para mostrarse rudos deben insistir en el pago e informarle del adeudo al tarjetahabiente, a sus familiares, vecinos, compañeros de trabajo y hasta el jefe. Se trata de “exhibir” al deudor “pero sin palabras altisonantes”. Así que, la “solución” que vende Atento, explican los telefonistas, se circunscribe a maltratar a los tarjetahabientes. “¡No te dejes! ¡Vuélvele a marcar, y si no te paga, que te pague cualquiera de su familia!… ¡O su jefe! ¡Háblale al trabajo!”, son las instrucciones de sus supervisores y directivos durante la capacitación.

La semana de práctica se denomina “sombra”. El telefonista se sienta al lado del entrenador para ensayar la cobranza. Si el supervisor detecta que aún no se profesionaliza como acosador, se queda “en cartera” mientras recibe entrenamiento adicional, sin cobrar un solo centavo.

Marisa, del callcenter en la colonia Roma, detalla: “Llamé al trabajo y le dije al patrón: ¡cómo es posible que contrate gente que debe su tarjeta de crédito! ¡Pásemelo porque yo sé que usted lo oculta, usted es cómplice de su trabajador! Lo acosé tanto que fue a pagar. Una hora después me mandó llamar el supervisor y me dijo ‘¿Te acuerdas de la cuenta que te estaba supervisando?, pues ya pagaron. ¡Y adivina, el que pagó fue el patrón!’. Eso es lo que nos obligan a hacer”, dice la joven apenada.

Trabajo rudo


El trabajo en los callcenter es identificado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como uno de los más precarios actualmente, pero esta industria tiene dos caras: “Una es que proporciona empleo a un sector muy crítico de la sociedad que son los jóvenes, la otra cara es que se trata de una actividad no regulada, con ritmos muy fuertes de trabajo y, como se manejan vía outsourcing, sólo en algunos casos los trabajadores reciben prestaciones y el mínimo de ley”, explica Jordy Micheli Thirión, profesor-investigador del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Micheli, especialista en el tema de los callcenter, señala que para los corporativos de esta industria, como ocurre con la mayoría de las trasnacionales, “México es un paraíso laboral, producto del debilitamiento de la estructura laboral, del enorme desempleo, y de la falta de atención de las autoridades en la materia”. Por si ello fuera poco, los trabajadores de Atento denuncian que Gil Díaz endureció la política laboral.

Cenise Monteiro, coordinadora de “Tell Telefónica”, una campaña internacional que tiene como objetivo exigir que el Grupo Telefónica respete los derechos de sus trabajadores de callcenter, indistintamente del país donde se ubiquen, confirma que la situación que hoy enfrentan los trabajadores mexicanos es la más grave a nivel mundial. “México es el peor país en el desempeño de la empresa Atento”, dice Monteiro. Atribuye la responsabilidad a la política de la administración local, que tiene a los trabajadores bajo supervisión estricta. Se les exigen resultados poco realistas, ganan salarios muy bajos, no gozan de derechos sindicales o laborales y carecen de seguridad en el empleo.

Entre las disposiciones dictadas por Gil Díaz, Atento amplió su horario y recortó el tiempo de comida de los trabajadores a 20 minutos de break, siempre y cuando permanezcan conectados durante las seis horas que dura su turno, sin un minuto de tiempo muerto. Cuantas veces se levantan al baño cada segundo es cronometrado, pues una vez que termina la jornada el supervisor les informa el tiempo de conexión que “deben” a la compañía. Se optó por despedir a las mujeres embarazadas, pues tal estado las obliga a ir frecuentemente al baño. Se recortaron las comisiones por venta de tarjetas y seguros; se incrementaron las metas de ventas diarias y los requisitos para los bonos de productividad que los hace prácticamente inalcanzables, y aunque un trabajador llegue a la meta, tampoco es garantía de que lo reciba.

El engaño en Atento, ahonda el empleado Carlos, no sólo es para los clientes, sino para los trabajadores, pues se les prometen comisiones y bonos por productividad que nunca llegan. Félix refiere que en el caso de la campaña de las “migraciones” de planes de telefonías, donde se les prometió una comisión de 12 pesos por cada una, en su cheque se pagaban en 3 pesos y sólo ocasionalmente. O está el caso de Juan Carlos, quien desde hace seis meses espera un bono por sus comisiones por ventas de tarjetas Bancomer, Sam’s y Suburbia. Hasta hoy, el bono no ha llegado, pero le entregaron un diploma y un termo impreso con la marca de la compañía.

Entrevistados por separado, trabajadores de varios callcenter de Atento denuncian “robo” de horas extras, comisiones y bonos, y la reducción del 30 al 50 por ciento de sus salarios con el argumento de la crisis mundial. Explican que en el último año se aceleró la rotación de personal y los despidos injustificados. Ahora firman su contrato junto con su renuncia en blanco para que no generen derechos, antigüedad y, sobre todo, disuadir los intentos de sindicalizarse.

La necesidad económica y los altos niveles de desempleo que azotan al país llevan a los trabajadores a aguantar no sólo el maltrato, sino agravios como la reducción a su salario sin razón aparente. En junio pasado, los trabajadores de diversos centros del país recibieron su pago quincenal con 40 por ciento menos; cuando reclamaron, el departamento de recursos humanos les dio una somera explicación: “Nos alcanzó la crisis”. Sin embargo, los estados financieros de Telefónica reportan que en el tercer trimestre de 2009 el consorcio registró “un fuerte repunte de la actividad”. En este sentido, los trabajadores acusan a Gil Díaz de “fraude” por el reparto de utilidades, ya que sólo se les han entregado entre 47 y 67 pesos.

Elizabeth, del callcenter de la colonia Roma, dice que de plano su supervisora les prohibió tomar agua “para que no nos levantáramos al baño”. En sus 12 meses en la compañía, la jovencita ha vivido abusos de todo tipo: tortura sicológica y acoso sexual de sus supervisores, robo de sus comisiones y bonos y el agravio que produce la tensión de sentir que en cualquier momento sin razón alguna pueden despedirla. Su testimonio es elocuente de la situación de los trabajadores en los callcenterdel Grupo Telefónica:

“Mi sueldo mensual es de 1 mil 800 pesos. Lo más atractivo parecen ser las comisiones: 15 pesos por venta de tarjetas de crédito. Si cubro la cuota diaria, que son 10 tarjetas, mi comisión sería de 150 pesos al día. Vendo mucho, siempre supero la cuota, pero cuando quiero cobrar mis comisiones me dicen que han tenido problemas para entregar la tarjeta y ya no me pagan, aunque el sistema me indica que las tarjetas se entregaron sin problema. No reclamo porque a quienes lo han hecho de inmediato los despiden. Cada vez que nos depositan, corro al cajero esperando que esta vez si me lleguen mis comisiones.

“Cuando no hay tantas ventas se agudiza el acoso contra nosotros. Delante de todos mi supervisor me grita ‘¡te tardaste siete minutos en el baño!’, y me los descuenta cuando me toca el break. Una vez, según sus cálculos, sólo me quedaban dos minutos de descanso. ‘¿Qué crees?’, me dijo, ‘que sólo tienes dos minutos de break porque le debes tiempo de conexión a la compañía’. Si hay muchas llamadas en ruta aunque quieras no te dejan desconectarte ni para ir al baño, te dicen que hasta que ‘bajen’ las llamadas.

Así como les cronometran el tiempo de conexión que “le deben” a la empresa, les miden cada llamada: 300 segundos, un segundo extra detona en reprimenda, tocándoles el hombro el supervisor increpa: ‘¡Tu TDO (tiempo de llamada), ya perdiste el bono, ya no hay comisión’.

“Todo el tiempo nos ponen obstáculos para no darnos el bono de productividad: si no le insistes al cliente te penalizan. Si le insistes y no compra también te penalizan porque dicen que le insististe mucho. Si hablas pausado dicen que tu voz provoca flojera y te penalizan. Si hablas rápido también te penalizan. También te prohíben que seas muy propio porque no generas empatía con el cliente. Y hay palabras prohibidas: ‘okay’, ‘espéreme tantito’ o ‘un momentito’. Por cada una que uses te penalizan. De todos los bonos que he ganado no me han entregado ninguno, pero me dieron un diploma y un termo de Atento porque mi trabajo es muy bueno. Pero tampoco me confío. Un día te dicen que haces las cosas bien y al otro día pueden despedirte sin que sepas por qué”.

María Xelhuantzi López, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ha dado un seguimiento histórico al sector de los telefonistas, dice que “parece que Francisco Gil Díaz tiene la necesidad de demostrar que hay un buen manejo financiero de la empresa, es decir, que se mantengan niveles altísimos de utilidad al menor costo posible, y desde luego, ello incluye el costo laboral, porque ése es parte de su compromiso para quedar bien con Telefónica: reducir costos a expensas de lo que sea”.

Y es que la clave de la economía de un centro de llamadas radica en su estructura de costos. De acuerdo con el estudio Regulación laboral en la industria de callcenter. Los casos de Atento y Tecmarketing, de los investigadores Jordy Micheli y Arnulfo Arteaga, el gasto laboral constituye más del 60 por ciento de los costos totales del callcenter, de allí que éstos se ubiquen “en países que tengan menores salarios pero que ofrezcan una fuerza de trabajo idónea para la operación de telemercadeo”.

En esta obcecación por ahorrar costos, la política de Gil Díaz es que todos los teleoperadores sean multifuncionales: que atiendan varias campañas simultáneamente, que produzcan en serie “el mismo trabajo que antes hacían tres personas”, dice José Antonio, quien tiene tres años en el callcenter de la colonia Roma.

Inestabilidad laboral


Entre los incesantes gritos de sus supervisores y las deficientes condiciones físicas de los centros(sillas y diademas rotas, insuficientes e insalubres baños de tres casetas para 500 empleados por turno, entre otras), los trabajadores enfrentan el terror de los frecuentes despidos masivos.

La incertidumbre laboral es uno de los principales factores que abonan al estrés permanente en que se desempeñan los 13 mil 500 empleados en Atento México. Comienzan y terminan la jornada pensando que quizá es su último día. “Por recorte de personal, por tu falta de disposición, porque no pones de tu parte, porque tu supervisor ya no te quiere, porque no estás a la altura de la compañía…”, son argumentos que escuchan los trabajadores al momento de su destitución.

Producto de los despidos masivos, Atento es una compañía que permanentemente contrata personal, sobre todo para sus centros en el Distrito Federal. Los requisitos y el reclutamiento son relativamente sencillos: “ser mayor de edad, facilidad de palabra y aptitudes para venta y cobranza”. Como se contrata particularmente a los jóvenes, la principal oferta de empleo se ubica en los portales de internet. Una vez dentro, la ilusión de incluirse en el mercado laboral choca con su realidad.

La mayoría de los jóvenes entrevistados por Contralínea que fueron despedidos tenían entre ocho y 11 meses en la empresa. Antes del despido casi a todos se les impuso lo que la compañía denomina PSG, es decir, permisos sin goce de sueldo. José Manuel Sánchez, extrabajador del callcenter en Plaza Inn, explica:

“Ese PSG que inventaron en Atento te lo anuncia el supervisor. De un día a otro, te dice: ‘mañana tienes PSG’, y no te pagan. Te consuelan con que no te van a poner la falta ‘para que en tu expediente no diga que eres faltista’. En cambio, cuando alguien se enferma no le hacen válidas las incapacidades médicas”.

Recientemente José Manuel demandó a Atento ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal por despido injustificado; recuerda que éste ocurrió minutos después de que sus jefes lo felicitaron por su alta productividad: “Me llamaron a recursos humanos, me dijeron ‘aquí está tu renuncia, fírmala’. Pregunté y me respondieron: ‘Entraste a una rifa y resultaste elegido para tu despido’”.

La antigüedad de César Ortega también alcanzó los ocho meses, todos en el callcenter de Dinamarca 51. El último día su supervisor lo felicitó, le recordó que “ya casi” llegaba su monedero electrónico de regalo. “Y ahora te vas a una capacitación en recursos humanos, ¡baja, allí te están esperando!”, le dijo. Pero lo que César se encontró fue su notificación de despido “por reestructuración de la empresa”. Se negó a firmar y demandó a Atento.

César recuerda su trabajo con amargura: “La gente habla desesperada, no pueden solucionar sus problemas con las tarjetas, te dicen que los orienten, y si tratas de hacerlo, tienes al supervisor recordándote la política de la empresa: ‘Estamos para vender no para ayudar’”.

Cuando hay resistencia al despido, los telefonistas son literalmente expulsados por el cuerpo de seguridad de la empresa. Sus compañeros sólo saben que los corrieron porque los supervisores cuelgan sus diademas frente a la que fue su computadora, en espera de un nuevo operador. Si alguien pregunta, la respuesta siempre es la misma: “Salieron porque estaban atentando contra la empresa”.

El caso de Félix Ariel Carrillo no fue mejor: “A las 18:30, poco antes de terminar mi turno, llegó una mujer de recursos humanos a decirme que me buscaba un directivo de la empresa: era el encargado del trabajo sucio. ‘Estamos pasando por una etapa difícil, la compañía tiene problemas financieros y requiere de recorte de personal, ¡y te tocó a ti, Ariel!’. Le dije ¿problemas financieros? ¿A qué se refiere? ¡Especifique por favor! ¿Problemas financieros cuando todos los días se contrata a 15 o 20 personas y cuando nos pasamos el día vendiendo? ¿Por qué a mi? ¿Dónde está mi productividad, mis asistencias, mi calidad?…”. El hombre de traje, como le llama Ariel, no le dio respuesta.

O está el caso de Cecilia, despedida de uno de los callcenter de Pachuca cuando le solicitó al área contable sus hojas de retención de impuestos. “Pero es que estoy embarazada, no puede correrme”, suplicó. “Pues perfecto que estas embarazada, aprovecha tus dos meses de seguros social”, le respondió el jefe.

Discriminación, el epílogo


El desamparo laboral de los trabajadores de Atento los hace víctima de todo tipo de abusos. En el caso de las mujeres se suma la discriminación de género y el acoso sexual de supervisores y directivos, una práctica común, dicen las trabajadoras, en la mayoría de las sucursales. La presidencia de Telefónica impuso la prohibición de usar falda, escotes, zapatos abiertos, perforaciones y el cabello teñido “en colores extravagantes”, pues “las mujeres son las que provocan y luego se quejan de acoso”, recuerda Marta este argumento del personal de recursos humanos cuando le explicaron el reglamento de la compañía.

Ni el no usar el atuendo prohibido libró a Marta de ser acosada sexualmente en el callcenter de Sevilla, y como el acosador era su supervisor, el agravio no cesó sino hasta que concluyó la campaña y la enviaron a otro centro.

Otro fue el caso de Laura. Dice que como no cedió a la proposición de su supervisor de “ser más amable con él”, la asignó a cuatro campañas al mismo tiempo: de venta de tarjetas, de cobro y de puntos. “No te alcanza el tiempo ni para respirar, pero no quise ceder, me sentí muy ofendida”.

Las prácticas de esclavitud moderna impuestas por Gil Díaz en la compañía que presume de ser “socialmente responsable” detonaron los intentos de sindicalización. En Pachuca, el apremio fue el caso de una telefonista que tuvo un aborto en el callcenter: comenzó a sangrar y los directivos se negaron a que tuviera cualquier tipo de asistencia. Para sus compañeros fue el indicio de que tenían que organizarse; en los siguientes meses, uno a uno fue despedido. Hoy, más cautos, los jóvenes vencen su miedo a los capataces del exfiscal de hierro y hacen nuevos intentos de ejercer su derecho constitucional a la libre asociación y que la compañía respete la Ley Federal del Trabajo. “Tenemos hambre, pero también dignidad”, reflexiona Jaime, uno de los telefonistas.

Contralínea solicitó una entrevista con Francisco Gil Díaz a través del área de prensa del Grupo Telefónica. Luego de que se informó que se le preguntaría sobre la situación de los trabajadores de Atento, no hubo respuesta. Se buscó también a los directores de Bancomer, quienes, a través de su área de comunicación se negaron a hacer comentario alguno sobre las irregularidades que reportan los operadores de Atento; por parte del corporativo Master Card, hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.




Gil Díaz, antisindical


En 2001, Telefónica firmó un convenio con UNI Global Union, en el que se compromete a respetar los derechos laborales de sus trabajadores y a cumplir con los acuerdos internacionales de la Organización Internacional del Trabajo en todos y cada uno de sus países de operación, independientemente de las leyes locales. Al asumir el cargo como presidente de Telefónica para México y Centroamérica, Francisco Gil Díaz desconoció el acuerdo aun en contra de la presidencia del corporativo.

En entrevistada vía telefónica desde Panamá, Cenise Monteiro, directora regional de UNI América, asegura que hay instrucciones de España para que en México se haga efectivo el acuerdo marco, aunque la dirección local se ha negado a aplicarlo, e incluso, ha ido más allá: “Ha hecho acuerdos con sindicatos de protección, sindicatos amarillos que trabajan de acuerdo con las necesidades de la empresa y no con las necesidades de los trabajadores”.

Una de las partes medulares del convenio se refiere a la libertad sindical y al derecho a la negociación colectiva. El documento, suscrito por César Alierta Izuel, presidente de Telefónica, dice que en todas las compañías del consorcio, así como en sus subsidiarias, los trabajadores gozarán del derecho de formar sindicatos y afiliarse a ellos, y que Telefónica reconocerá las negociaciones colectivas en apego al Convenio 98 de la OIT. En países donde no exista sindicato, signa el documento, “la Compañía adoptará una postura neutral al objeto de no obstaculizar ni impedir a los trabajadores organizarse en el lugar de trabajo”.

Pero en México, “Gil Díaz ha llevado a Telefónica la posición abiertamente antisindical que lo caracterizó durante sus años como funcionario de gobierno”, dice la doctora en ciencia política María Xelhuantzi, autora del libro La libertad de asociación sindical y los contratos de protección en México. “Aunque –agrega– creo que él no ha informado cabalmente a la administración de España cuál es el fondo de los problemas, pues en diversas reuniones César Alierta nos ha dicho que ellos están cumplimiento con la ley. Esto tiene que ver con que Gil Díaz ofreció a Telefónica paz laboral. Les prometió todo tipo de garantías y particularmente las que se refieren a la cuestión laboral, es decir, que no va a haber conflictos, y para ello ha usado sindicatos de protección y tráfico de influencias, porque Gil Díaz tampoco es nuevo en ese oficio”.

En enero pasado, durante la reunión anual con altos directivos de Telefónica, cuenta Xelhuantzi, César Alierta “nos garantizó que ya había instruido al director (Gil Díaz) que debía cumplir el acuerdo, pero eso no ha ocurrido”. Así que durante la reunión directiva que tendrá lugar en Colombia, el desempeño de Gil Díaz será uno de los temas principales que discutirán con Alierta.

“UNI apela a Telefónica para que haga honor al compromiso que ha contraído en el acuerdo global, que otorga a todos los trabajadores de la empresa, sin excepción, que estén en Madrid o en ciudad de México, la libertad de negociar y de organizar con miras a obtener un trato justo sin interferencia de la dirección”, subraya Philip Jennings, secretario general de UNI. (ALP)

Alzas, empobrecimiento e insensibilidad

Editorial del Diario La Jornada
La espiral de aumentos que arrancó con los ajustes en los precios de las gasolinas, el diesel y las tarifas eléctricas ha extendido, en pocos días, un sentir de desasosiego en la población ante lo que se prefigura como un nuevo escenario de carestía y deterioro generalizado de la calidad de vida.
Este panorama se verá agravado por las alzas impositivas avaladas en meses pasados por los legisladores del PRI y el PAN. Ayer mismo, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la ciudad de México señaló que el incremento en los impuestos provocará un aumento generalizado de 5 por ciento en los precios de productos y servicios, y que el poder adquisitivo acusará una pérdida de 20 por ciento a consecuencia de esos mismos ajustes, tan sólo en el primer trimestre del año. En la capital del país, la circunstancia descrita se torna más compleja con los incrementos aplicados por las autoridades locales en los costos de distintos servicios, entre ellos el del pasaje del Sistema de Transporte Colectivo-Metro.
El descontento social ante la cascada de aumentos de tarifas, impuestos y productos de primera necesidad ha comenzado a manifestarse, como quedó en evidencia con las protestas realizadas ayer por organizaciones de transportistas en distintas ciudades del país, y con la advertencia de ese mismo sector de convocar a un paro nacional para presionar al gobierno federal a regresar el precio del diesel a 6.30 pesos por litro.
Los aumentos que se comentan son ilustrativos de la actitud insensible que la clase gobernante en su conjunto ha adoptado frente a las necesidades de una sociedad que continúa debatiéndose en medio de la crisis. A pesar de las múltiples voces que desaconsejan la aplicación de alzas impositivas en periodos de recesión, y pese al reconocido potencial inflacionario que encierran medidas como el incremento del precio de los combustibles y de las tarifas eléctricas, el calderonismo ha decidido avanzar por esas vías; ha mantenido, al mismo tiempo, una implacable contención salarial, y ha profundizado con ello el empobrecimiento de amplios sectores de la población. La ofensiva desatada por las autoridades en contra de la economía popular contraviene incluso los preceptos de la economía de mercado, toda vez que inhibe el consumo y, al desincentivar la circulación de dinero, dificulta la reactivación de uno de los motores del desarrollo nacional: la economía interna.
No hace falta demasiada perspicacia para comprender que tales actitudes, nocivas en cualquier circunstancia, resultan particularmente riesgosas para la de por sí precaria estabilidad del país, en un contexto marcado por el desempleo, por la falta de mecanismos de seguridad social y la insuficiencia de los servicios de salud; por las dificultades que enfrentan millones de jóvenes para acceder a la educación, y, en general, por la ausencia de oportunidades de desarrollo personal y familiar. Son relevantes, al respecto, las advertencias realizadas por múltiples y muy diversos sectores de la sociedad –desde los progresistas hasta representantes de la jerarquía católica– en torno al riesgo de que surjan estallidos sociales ante la falta de capacidad o de voluntad de las autoridades para paliar los efectos de la crisis aún vigente.
En lo que toca a las alzas decretadas por el gobierno capitalino –y sin afán de soslayar una pérdida de sensibilidad social por las autoridades locales, como quedó exhibido con el aumento al precio del Metro–, es inevitable vincular a éstas con el manejo inequitativo de los recursos federales que se realiza año con año en perjuicio del Distrito Federal y su población desde mediados del sexenio foxista.
En la hora presente, la postura adoptada por los encargados del manejo económico del país es un elemento de agravio adicional a las malas noticias económicas y las dificultades que enfrentan distintos sectores laborales y productivos del país. En lo inmediato, es necesario que las autoridades de los distintos niveles de gobierno ensayen alternativas viables en el manejo de la economía, que operen como factores de distensión ante las crecientes muestras de inconformidad social.

¿No que iba a bajar la luz al desaparecer LFC?

Dinero

El dólar al final del año
The Economist pronostica turbulencias
Enrique Galván Ochoa / La Jornada
¿No que gracias al ahorro que iba a lograrse al extinguir al organismo LFC sería posible dar mejor servicio a los consumidores, por conducto de la CFE, una compañía supuestamente de clase mundial, y abaratar el servicio? Pues no sucedió así: las tarifas para 2010 reflejan un aumento promedio de 4 por ciento. ¿Entonces qué fue del dinero que se ahorró? Hablaban de 40 mil y pico de millones de pesos al año, supuestamente era el importe del subsidio que salía de Hacienda para mantener funcionando a la ineficaz, corrupta y costosa LFC. Y ya que de preguntas se trata: ¿qué suerte corrió la denuncia que presentó en la PGR Alfredo Elías Ayub, por conducto de los abogados de la CFE, con relación a los sobornos que recibieron funcionarios de la paraestatal, expediente penal por el que dos personas siguen encarceladas, y sujetas a proceso, en Texas? Y todavía otra más: ¿no que el PRD había presentado una moción para que Elías Ayub compareciera en la Cámara de Diputados a dar su versión sobre el fraude? El tema quedó sepultado en los medios de comunicación bajo una lápida de papel, y no precisamente papel de china.
No vendan sus dólares
Aun cuando a los economistas del Grupo Invex de vez en cuando les fallan sus predicciones, se agradece que las expresen en lenguaje que la gente entiende, no en el oscuro dialecto de los economistas. Al evaluar el año que comienza, recomiendan no vender los dólares a los afortunados que los poseen. Sería un mal negocio, porque al final del año se podrían llegar a cotizar a $13.73. Ayer se cotizaron a $13.10. El peso continúa siendo una moneda vulnerable, dicen, y nadie los contradiría. Invex percibe que después de que México registró una caída de más de 7 por ciento durante 2009, la economía podría crecer apenas 2.8 por ciento a tasa anual en 2010. Y eso gracias a una expansión que se anticipa modesta en el sector industrial de Estados Unidos. Con el mercado interno no se cuenta para impulsar la actividad económica. El gobierno mató esa posibilidad al congelar los salarios.
Turbulencias
Cada año, la unidad de inteligencia de la revista británica The Economist organiza un foro en México que reúne a políticos, empresarios, futurólogos, académicos, escritores, a todos aquellos a cuya opinión le atribuyen cierta importancia. En la edición que circula esta semana dice que en 2009, a pesar de la recesión, no hubo grandes manifestaciones de protesta social. Sin embargo, prevé que este 2010 sí podrían ocurrir. No sólo por la pobreza, sino por el subversivo contraste de la desigualdad en el ingreso, los malos gobiernos, la falta de provisiones sociales y las tensiones étnicas. Publica un mapa en que aparecen los grados de riesgo de cada país. México está entre los de alto riesgo. No es nada nuevo lo que dice The Economist. Ya antes se han referido al tema de un posible estallido social personajes que, sin tener nada en común, coinciden en la idea: el rector de la UNAM, José Narro, y altos dignatarios de la Iglesia.
@Vox Populi
Asunto: el aval
Unos amigos cercanos quieren rentar un local que está cerca del Metro Oceanía y quieren cambiar para allá su restaurante. Dicen que el dueño del local les pide un fiador para poder rentarles y que dicho fiador debe ser propietario de su casa. Mi esposa les dijo que sí, que somos propietarios pero que no es casa sino departamento. Mi pregunta es qué riesgo podemos correr.
G.G./Iztapalapa
R: Mucho riesgo. Si tus amigos no pagan la renta, pagan ustedes, o les embargan su propiedad. Por favor dime que no se meterán en ese lío. El aval sólo se da a los miembros más cercanos de la familia… y no a todos.
Asunto: condominios en el mar
Estoy por comprar una casa en Playacar, Playa del Carmen. Es casa nueva en un fraccionamiento nuevo. El grupo que la vende es Grupo KAUA, que vende casas y condominios en Quintana Roo. No sé si usted los conoce. En Internet se ve bien, pero somos franceses y comprar en México es lejos y complicado y no queremos hacer algo mal. La casa vale 290 mil dólares, tiene 180 metros cuadrados y comparte con las otras casas 2 albercas y un gimnasio. Por ahora nos piden 5 mil dólares para reservarla y antes del 15 de marzo el resto. El dinero debe ir a un banco en Miami o en México. También nos proponen pagar la casa cuando vayamos por allá en abril. ¿Qué le parece a usted? ¿Se puede informar sobre este grupo?
M.M./París
R: Las casas se compran o se venden a domicilio, no por Internet ni por fotografía. Hay una larga historia de fraudes con bienes raíces de playa en los que las víctimas son extranjeros, no quisiera que le ocurriera eso. No tengo ningún antecedente, ni bueno ni malo, de Grupo KAUA. Desafortunadamente en México no tenemos un centro de información sobre la solvencia de las empresas, excepto un deficiente listado que lleva Profeco. Le sugiero que no haga nada hasta venir a México. ¿Cuál es la prisa? Hay muchas gangas en el mercado por la crisis que vive el país.
Asunto: ¿por qué no da la cara?
Creo que no podemos terminar y comenzar peor estos 2009 y 2010, los aumentos a la gasolina indudablemente están desatando incrementos en todos los productos. ¿Por qué no aparece Calderón en cadena nacional para explicarnos el motivo, como lo hace para hablar de sus logros?
Arturo Sánchez/Distrito Federal
R: Al rato va a aparecer. ¿Pero qué nos va a decir? Ciudadanos: les prometí que congelaría el precio de la gasolina todo el año 2009 pero... ¿no cumplí?, ¿se me olvidó?, ¿yo no lo autoricé?, o ¿me valió?... y háganle como quieran.
Los textos completos aparecen en el foro

Paros y protestas por el embate de alzas en el país

Realizan bloqueos en diversas carreteras para exigir que se ponga fin a los incrementos
Transportistas abanderan el descontento por alza de precios
Advierten que de no encontrar respuesta realizarán un protesta general que deje sin abasto al país
Foto
Bloqueo de transportistas en la carretera Tuxpan-HuauchinangoFoto José Castañares / La Jornada de 
 Oriente
 
 
Alma Muñoz y corresponsales  /  Periódico La Jornada
Martes 5 de enero de 2010, p. 3
Cientos de transportistas de carga y pasajeros de Puebla, Hidalgo, Veracruz y Nayarit protestaron ayer, principalmente con el bloqueo de vialidades, contra los incrementos en el precio de la gasolina y el diesel, así como en el cobro de peaje en las casetas federales.
Exigieron al presidente Felipe Calderón reconsiderar dichas medidas, por los daños económicos que causan al sector, y advirtieron que de continuar esta problemática convocarán a un paro nacional en el ramo, para tratar de encontrar una solución.
El dirigente de los transportistas, Edmundo Morales, señaló que el paro parcial de actividades que hoy realizaron sirvió para medir el poder de convocatoria que tiene el gremio ante las alzas. Amenazó con un paro nacional que provocará que las ciudades se queden sin abasto.
Por siete horas –de las ocho de la mañana a las tres de la tarde–, unos 2 mil transportistas provenientes de los municipios de Ahuazotepec, Puebla, y Tulancingo, Hidalgo, apoyados por 500 integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), cerraron la carretera México-Tuxpan, que comunica a Puebla con Veracruz, Tlaxcala e Hidalgo.
Los bloqueos, que provocaron que cientos de automovilistas y transportistas se quedaran varados, se efectuaron en los tramos carreteros de Tecojotal-Huauchinango, Nexapa, Naupan y en la entrada de la junta auxiliar de Nuevo Necaxa, cerca del municipio de Xicotepec de Juárez, en la Sierra Norte de Puebla.
Sin incidentes
Al mediodía, 100 policías federales se apostaron en los puntos bloqueados por los transportistas, pero hasta el cierre de esta edición no se había reportado ningún incidente entre los uniformados y los manifestantes.
Domingo Aguilar, subsecretario general de la división de Nuevo Necaxa del SME, informó que en las protestas participaron más de 500 electricistas, quienes volvieron a exigir la cancelación del decreto presidencial que extinguió a Luz y Fuerza del Centro, dejando a más de 44 mil trabajadores sin empleo, de los cuales 2 mil viven en la Sierra Norte poblana.
Mientras, transportistas de carga y pasajeros de Hidalgo realizaron diversos bloqueos en la ciudad de Pachuca y la región de Tulancingo, en repudio a los incrementos en la gasolina y el peaje, y acusaron al gobierno de convertir el transporte en un servicio de lujo.
Encabezados por el dirigente de la Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas, Asociación Civil (Amotac), Domingo González, unos 25 inconformes estacionaron sus unidades frente a la delegación estatal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, con cuyo titular, Enrique León de la Barra, buscaban reunirse para manifestarle sus inconformidades.
González Vargas explicó que sólo en 2009 los transportistas sufrieron 17 aumentos en diferentes insumos, incluida la gasolina, y apenas en el inicio de 2010 las autoridades han asestado otro golpe más a su economía.
Aseguró que debido a los incrementos, 150 unidades, de las 750 que aglutinaba la agrupación, tuvieron que salir de circulación, lo que ha provocado la pérdida de igual número de empleos.
En tanto, la Asociación de Transportistas Veracruzanos –que proporciona servicios a más de 4 millones de habitantes del estado– advirtió sobre un eventual paro del sector a escala nacional, ante el constante incremento en precio de la gasolina y diesel, que afecta los costos de producción.
Secundino Reynaga, secretario de la agrupación, estimó que con los nuevos precios del diesel y las gasolinas se incrementaron entre 40 y 45 por ciento los costos de producción, por lo que el aumento de un peso en el precio del pasaje del transporte urbano en Veracruz no pasa de ser un paliativo que ha sido rebasado por la realidad.
Representantes de diversos sectores del municipio de Coatzacoalcos lanzaron un ya basta a las disposiciones económicas que en nada ayudan a superar la crisis financiera, y exigieron al presidente Calderón que recapacite por los daños económicos que los incrementos causarán a los que menos tienen.
En Tepic, Nayarit, permisionarios de autobuses urbanos y combis paralizaron el transporte público durante la mañana de ayer, para demandar a las autoridades que les autoricen un aumento de 50 por ciento en el precio del pasaje.
A las siete horas, choferes estacionaron unas 400 unidades en diferentes avenidas de esa capital para protestar porque tenemos seis años cobrando lo mismo y los gastos en gasolina y mantenimiento son cada vez mayores, se quejó Ezequiel Llamas, líder de la Asociación de Transportistas de Nayarit.
Desde la semana pasada, los transportistas locales aumentaron de manera unilateral la tarifa de 4 a 6 pesos en los camiones urbanos, y a 6.50 en las combis, aun cuando el gobernador Ney González anunció que no aceptaría ningún alza en las tarifas.
El representante de los abarroteros en Guanajuato, Ciro Cisneros, aseguró que ciudadanos y propietarios de negocios pequeños están acaparando los productos de la canasta básica por temor a que se disparen los precios de los insumos.

Caso Beltrán Leyva: antiética de Estado


Ernesto Villanueva   /  Proceso
La sistemática violación del estado de derecho  por parte de las autoridades encargadas de cumplir y hacer cumplir la ley tiene como su más reciente ejemplo a Arturo Beltrán Leyva,  quien  fue muerto por elementos de la Secretaría de Marina al “oponer resistencia”, según los dichos de las propias autoridades. Nadie en su sano juicio puede estar en desacuerdo con la lucha institucional contra el crimen organizado y en particular contra el narcotráfico. No obstante, los encargados de esta tarea tienen el deber constitucional y legal de cumplirla conforme a las reglas escritas para tal efecto. Si no fuera así, no habría diferencia alguna entre los cárteles y los servicios de seguridad pública y de procuración de justicia. En el caso de Beltrán Leyva se han violentado claramente sus derechos fundamentales a la vida privada y a la propia imagen. Veamos.
Primero. Toda persona tiene derecho a su vida privada; es decir, la prerrogativa a mantener un ámbito territorial fuera del conocimiento de los demás. De la misma forma, tiene derecho a su propia imagen, que significa el poder jurídico de reserva frente a la difusión de información gráfica que la hagan reconocible. En realidad, el derecho a la propia imagen y el derecho a la vida privada corren por el mismo sendero y constituyen uno de los denominados derechos de la personalidad que se basan en la dignidad de la persona. En un estado de derecho, las autoridades tienen el deber de imponer cuantas medidas sean necesarias para la adecuada tutela de los derechos de referencia. Al proteger los derechos de la personalidad, el Estado protege los derechos de la libertad humana.
Segundo. Es verdad que el derecho a la vida privada y el derecho a la propia imagen no son absolutos; reclaman una armonización con otros derechos. Pero no encuentro en este caso justificación alguna para lo que se ha hecho. En efecto, tras la muerte de Beltrán Leyva las autoridades divulgaron en los medios fotografías del presunto delincuente muerto en varias posiciones. Una en particular fue objeto de amplia polémica, la que presenta al aparente jefe del cártel sinaloense con trusa y billetes que las autoridades pusieron a lo largo de su cuerpo boca arriba. Salvo prueba en contrario, se trata de una fotografía de una escena manipulada, habida cuenta que resulta inverosímil que Beltrán Leyva haya muerto en esa posición. Está por demás decir que fue ignorada la garantía de que el titular del derecho o sus familiares pueden determinar qué imagen o rasgos fotográficos pueden hacerse públicos. Se violentó su derecho a la propia imagen porque se divulgaron sus rasgos identificables y se lesionó al mismo tiempo su derecho a la vida privada porque hubo intrusión, a través de las fotografías, en el núcleo básico de este derecho, la intimidad. No sólo fue un acto de rudeza innecesaria, sino un ejercicio abusivo de autoridad en donde el Estado no sólo no hace respetar el derecho de los gobernados, sino que es el primero en violarlos.
Tercero. La muerte está relacionada con el derecho a la vida privada y a la propia imagen. Para poder privar a Beltrán Leyva y a sus familiares de los derechos a la vida privada y a la propia imagen debieron concurrir los siguientes supuestos: a) estar establecido en la ley; b) perseguir un fin legítimo; c) que lo hiciera una autoridad competente, y d) que fuera un acto debidamente fundado y motivado. Es evidente que ninguno de los supuestos anteriores se cumplió. No faltará quien afirme que se trata de un presunto delincuente, a quien se atribuye la autoría material o intelectual de varios delitos. Incluso en ese supuesto, la autoridad no debe replicar las formas y modos de actuar de quien pervive al margen de la ley.
Cuarto. El presidente de la República, Felipe Calderón, es responsable en última instancia de hacer cumplir el estado de derecho en tanto da vida al Poder Ejecutivo; es decir, es el encargado de ejecutar la ley, de hacerla cumplir. Esta afectación de derechos fundamentales sólo pudo consumarse por órdenes del presidente o con su anuencia en tanto jefe supremo de las fuerzas armadas. ¿Alguien podría creer que los marinos o militares se mandan solos? Por el contrario, las ocurrencias personales del presidente por desdeñar la ley están teniendo efectos negativos en la lucha contra el crimen organizado y su especie el narcotráfico. En esa lógica parece inscribirse el homicidio de varios familiares de uno de los miembros de la Armada de México que participó en la muerte de Beltrán Leyva. El mensaje de esos homicidios lamentables lesiona la moral de las fuerzas armadas y pone de relieve que no es lo mismo llamar “cobardes” a los delincuentes (Felipe Calderón) o advertirles “los estamos esperando” (Fernando Gómez Mont), al amparo de una amplísima escolta de seguridad, que actuar en las fuerzas armadas con magros sueldos, sin ninguna protección y donde la cabeza de marinos, militares y agentes policiacos pueden tener precio debido a la endémica corrupción del sistema; con consecuencias fatales y, como siempre, en perjuicio de los más débiles. Lo cierto es que lo que ha ganado el pueblo de México con Felipe Calderón es que se ha ido perdiendo la libertad y la seguridad con prisas y sin pausas en partes cada vez más vastas del territorio nacional. Esa actitud conduce al autoritarismo en perjuicio de todos.

2010: Indignación, no desesperanza


FOTO: Germán Canseco

MEXICO, DF, 4 de enero (apro).- Frente al capitalismo de amigos que ha concentrado la riqueza en una minoría insaciable que ha enviado al infierno de la miseria a más de la mitad de los mexicanos, cuyo más reciente peón es Felipe Calderón, México afronta este 2010 una encrucijada: La fatalidad o el cambio.
    La disyuntiva va más allá de los procesos electorales que se desahogarán este año en la mitad de los estados de la República, no sólo porque ningún partido político --menos los de la derecha-- enarbola un programa de auténtica transformación, sino porque a la nación le urge una radical regeneración de su vida pública.
    El riesgo de no reencauzar para bien el país no es sólo el “estallido social” del que todo el mundo habla como una posibilidad, pero nadie hace lo suficiente para evitarlo, sino una guerra civil que --como está demostrado en la historia-- es la peor de las confrontaciones por ser entre compatriotas.
    Detrás del poder económico y político --el entramado de intereses que impuso y sostiene a Calderón-- está también el poderío militar, policiaco y mediático para la represión contra quienes tienen la convicción de que en México no sólo es necesario sino urgente un cambio auténtico que arranque de raíz tanta simulación.
    Está más que claro: De Calderón y de la coalición de intereses que con él cumple medio siglo en el poder sólo pueden esperarse desgracias, como lo acredita la escalada de precios vigente por su vileza de aumentar el precio de los energéticos y sobre lo que ni siquiera tiene gallardía de asumir.
    Frente a tal inquina, que tiene polarizada a la sociedad por la profunda desigualdad auspiciada por el capitalismo de amigos que instauró Carlos Salinas desde el sexenio de Miguel de la Madrid --una simbiosis de políticos-empresarios traficantes de influencias--, los mexicanos pueden optar por la desesperanza que adormece o las acciones que nacen de la indignación.
    Es falso que los mexicanos estén predestinados a la mediocridad y a la miseria que han impuesto las minorías a través de la historia, prueba de lo cual es que se generaron justamente los movimientos de Independencia y Revolución que este año cumplen dos y un siglo respectivamente.
    La prueba de que la transformación es posible lo representa, también, el triunfo de la inteligencia liberal con la Reforma sobre el fanatismo clerical, cuyos herederos son la derecha panista y priista y a menudo también perredista que creen que los mexicanos pueden ser engañados todo el tiempo.
    Dicen los viejos que cada cien años el pueblo se enoja. Y sí: Es preferible la ira que la indolencia, la irritación que la mansedumbre, la inteligencia a la estupidez…
  
Apuntes

Luis Héctor Álvarez, el artífice junto con Carlos Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos del pacto con Carlos Salinas para legitimar el fraude de 1988 que profundizó el capitalismo de amigos vigente, ha sido degradado otra vez en la alta burocracia. Dejó la dirección de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y ahora encabeza la Oficina para la Atención a Grupos Vulnerables. En lo que ha terminado el único prócer vivo de la derecha… Su sustituto en esa entelequia es Xavier Abreu, a quien Calderón sacrificó haciéndolo perder para entregar el gobierno de Yucatán al PRI como premio a su toma de posesión… Asciende en el gabinete, a la dirección general de gas natural de Pemex, otro amigote de Calderón, Jordy Herrera, quien fue su secretario particular. Es una posición clave para los grandes negocios. El saqueo, pues…
Comentarios: delgado@proceso.com.mx

Como el que se fue, otro año terrible


FOTO: Benjamin Flores

Felipe Calderón, titular del Ejecutivo.
Miguel Angel Granados Chapa
El año nuevo empieza como acabó el que ha concluido pues como bien predica Perogrullo, la realidad no se interrumpe al topar con la última hoja del calendario. La penetra y sigue su curso, más allá de la artificial medición de nuestros días. Por eso la boruca –que sólo eso, pero no debate, es hasta este momento la secuela de la reforma al Código Civil– sobre la enmienda matrimonial está en el ánimo público en estos días iniciales del 2010, como lo estuvo en los postreros de su antecesor. Lo mismo ocurrirá con las terribles consecuencias de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, pues se trató de un momento estelar pero sólo un momento del fallido combate al narcotráfico por la vía de las armas. Y adquirirá mayor virulencia el alza en el costo de la vida que empezó a dibujarse en noviembre, cuando se aprobó el paquete de ingresos y de gastos del gobierno federal y recibió su primera pincelada negra con el incremento al precio del diesel y de las gasolinas Premium y Magna, la de uso generalizado. Si bien el aumento en sí mismo es apenas perceptible y las contadas familias y personas con solvencia económica quizá la resientan apenas, su efecto real sobre los transportes de personas y cosas será considerablemente dañino.


Parecería que el propósito del presidente Felipe Calderón al proponer el 15 de diciembre –que no fue el 28, como podría creerse– haya sido que la atención pública se concentrara en ese tema, de suyo muy relevante, y dejara de ocuparse de fenómenos que la atosigan día con día. Si tal fue el objetivo es difícil que lo consiga. Sin duda la serie de enmiendas constitucionales y legales será discutida, desde ahora y a partir de febrero, cuando se reanuden las actividades senatoriales. Pero su debate no impedirá que la preocupación nacional se aboque a los asuntos que mostraron su alto relieve la semana pasada. La lucha del conservadurismo católico contra reformas legales que hagan pleno el respeto que la sociedad debe a sus integrantes, tiene ahora un nuevo frente, el de las enmiendas al derecho familiar en la Ciudad de México. Si llegara a consumarse, topará con hueso la pretensión de que se declare inconstitucional la nueva definición de matrimonio contenida en el Código Civil capitalino. Es inobjetable y salvo un desliz sintáctico hasta tiene el aire poético que le transmite la materia de que trata: “es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambas se procurarán respeto, igualdad y ayuda mutua”. Estaría mejor sin la redundancia de la última palabra. Pero eso es una minucia.

Aunque se ha concentrado la atención en el hecho de que tal definición (y la supresión de la fórmula previa, que se refería a un hombre y una mujer) consagra la posibilidad del casamiento entre personas del mismo sexo, el resultado es más amplio y por ello es inexpugnable. Ningún jurista que lo sea en verdad puede tachar de ilegal y menos aun de inconstitucional el que se hable de la unión de dos personas. El matrimonio heterosexual gana en profundidad al ser definido de esa manera. Y lo hace aun desde la perspectiva cristiana profunda, no la del catolicismo vulgar y superficial que se basa únicamente en el catecismo elemental: la persona es más que un hombre o que una mujer, pues comprende sus valores espirituales, añadidos a su configuración biológica, meramente orgánica. Recuerden los creyentes que no bastó, según se lee en el Génesis, que Dios modelara una figura de barro, un cuerpo, sino que le insufló su propio aliento, lo hizo persona, a su imagen y semejanza.

Los jefes eclesiásticos se arriesgan a caer en trampas pantanosas cuando transitan por caminos de la vida familiar y sexual, pues a una la desconocen casi por completo y en la otra son tan frecuentes sus yerros, que resultan casi paradigmáticos. Si fuera verdad que la homosexualidad es el torcimiento de un modo de ser válido universalmente, el clero haría bien en curarse a sí mismo antes que emprender el remedio de la sociedad. Tendría que practicar en los que peca, si pecado fuera, la piedad compasiva de quien dijo que son los enfermos y no los sanos quienes requieren curación. Pero si como se sabe social, histórica y científicamente la homosexualidad es una manera de ser asumida voluntariamente, una opción preferencial como la del celibato mismo cuando se escoge y cumple en libertad, los jerarcas de la Iglesia pican en falso si la condenan, condenan a sus practicantes y buscan imponer su sentencia a quienes no comparten su credo, algo imposible en una sociedad laica.

Circulaba antaño un cuento en que un coronel ya mayor, a quien sus amigos tenían como símbolo del carácter británico, anunció que viviría fuera del Reino Unido. Les parece increíble. No conciben al viejo militar fuera de su club en Londres. Por ello el inminente viajero explicó que lo hacía a causa de la evolución de las costumbres. Recordó los años en que la homosexualidad, como la de Óscar Wilde, era castigada. Por la evolución de las costumbres, agregó, la homosexualidad fue después admitida socialmente. Me voy, concluyó, antes de que la hagan obligatoria. Descuiden los clérigos homofóbicos: la homosexualidad no será obligatoria. Ni siquiera será propiciada por la nueva legislación. Como otras libertades, la sexual se amplía permanentemente, como lo comprueba el que los matrimonios heterosexuales negociados al margen de la voluntad de los contrayentes nos parezcan hoy una barbaridad. Así es la evolución de las costumbres: cumple el sentido dinámico de los derechos de las personas, que se amplían y multiplican con el paso del tiempo y la mayor conciencia de la especie humana sobre sí misma.

El asesinato de la familia Angulo Córdova, a que perteneció Melquisidet, el oficial de la infantería de marina caído en el ataque en que murió también Arturo Beltrán Leyva, lleva el combate gubernamental contra las bandas del narcotráfico a un nivel que exige replantear la estrategia de la lucha armada. Si los deudos del jefe delincuencial muerto en un céntrico condominio de Cuernavaca quieren decir con ese agravio terrible que las familias de soldados, policías y marinos pagarán lo que hagan los efectivos federales pondrán al gobierno contra la pared, pues no puede responder de igual manera. Tiene, en consecuencia, que mudar su concepción de la guerra y hasta elegir otro campo de batalla, no ajeno pero sí distante de la violencia. Ha de privilegiar el embate contra el lavado de dinero, pues sólo si obtura los canales de conversión del dinero sucio en recursos manejados en el circuito financiero legal podrá inhibir a las bandas. Hay que sacarlas del terreno de la violencia, donde tienen mayores márgenes de acción, pues ni la ley ni los escrúpulos pueden detenerlos; allí pueden ser más eficaces y crueles que el gobierno.

Proponer que eso ocurra es en cierto modo iluso, porque parte de la suposición de que el gobierno es competente en esa lucha. Y hasta ahora ha mostrado que no lo es, como tampoco lo está siendo para encarar la crisis mundial que está lejos de haber concluido y tal vez ni siquiera haya tocado fondo. Al contrario, nos consterna la comprobación de que el presidente y su gabinete económico, renovado para mantenerse igual, arroja literalmente gasolina al fuego de la inflación. Agustín Carstens Carstens, el nuevo gobernador del Banco de México que este lunes 4 vive su primer día hábil, será en las próximas horas víctima de sí mismo. Tendrá que procurar, conforme al mandato constitucional del banco central, una estabilidad de precios contra la que atenta cuanto hizo en sus últimas semanas como secretario de Hacienda y lo que, siguiendo una línea que no se modifica aunque resulta estéril, sigue haciendo su reemplazante, que no se acomodará en el que, en más de un sentido, es un hueco difícil de llenar.

UAM: sólo 19% de mexicanos vive seguro

El país es uno de los principales violadores en derechos humanos, dice
Redacción / El Universal
Martes 05 de enero de 2010
Sólo 19 % de la población en México puede garantizar su sobrevivencia en forma razonable, debido a que esa proporción de la población ve cumplido su derecho a la seguridad, pues el país ocupa el segundo lugar en violencia después de Irak, y el primero en criminalización, persecución y ejecución de luchadores sociales, defensores de derechos humanos y periodistas: más de un centenar de éstos han sido asesinados a partir del año 2000.

Eduardo José Torres Maldonado, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Azcapotzalco, explicó que nuestro país ocupa uno de los primeros lugares en el mundo en violaciones a los derechos humanos, debido a que la capacidad de respuesta a los grandes problemas que se viven es demasiado lenta, inoportuna e ineficiente, al estar limitada por “las burocracias tradicionales”.

Por lo tanto, dijo, la propuesta es refundar, recrear y reestructurar instituciones, pero no puede hacerse a través de los mismos esquemas con que se ha trabajó en el siglo XX.

Torres Maldonado explicó que en el marco de la crisis global de la civilización occidental, es importante retomar una de las funciones esenciales de la universidad pública: el estudio científico, crítico y propositivo de los grandes problemas nacionales e internacionales.

Con ese objetivo surgió el Seminario Ikeda: por la paz, la sustentabilidad y los derechos humanos, iniciativa derivada de la necesidad de responder a los grandes problemas con propuestas estructurales y coyunturales, tanto del presente como del futuro, y de reinterpretación del pasado con una idea de trabajo prospectivo inclusivo.

Vínculos importantes

Torres Maldonado dijo que en esta actividad se generan vínculos no sólo con los intelectuales, académicos y políticos, quienes toman las decisiones trascendentes, sino con todas aquellas personas que integran a la sociedad civil, organizaciones e instituciones ciudadanas que están planteando soluciones en el campo y la ciudad.

En su tercera edición, el Seminario propuso celebrar un convenio académico de colaboración entre la Unidad Azcapotzalco y la Universidad de Soka, Japón; la organización de exposiciones internacionales; la creación de una cátedra paralela al Seminario, y la presentación de propuestas de apoyo para el desarme nuclear, además de la fundación de un parlamento ciudadano mundial en la Organización de las Naciones Unidas como iniciativas para la paz.

Dijo que lo ideal, para consolidar un estado de bienestar en un Estado de Derecho, se requiere de una sociedad en equilibrio, y lo que se promueve con la globalización y el modelo neoliberal es lo contrario.

Yo, comunista

Firman este artículo, además: Alberto Arregui (integrante de la Presidencia Federal de IU), Víctor Domínguez (miembro del Comité Federal del PCE y del Consejo Político Federal de IU), Henar Moreno (Coordinadora de IU-La Rioja y del Comité Federal del PCE) y Federico Sabater (Responsable de Organización comarcal del PCPV del Alacantí).

Hoy es un lugar común el debate por la recomposición de la izquierda a escala global. Cuando nos aprestamos a esta tarea, especialmente en el Estado español pero no sólo en él, desde distintas ópticas se pone en duda el papel que podemos jugar los comunistas. Con ocasión del Congreso del PCE se desató una clara ofensiva anticomunista, de la que el grupo Prisa fue adalid, escandalizándose de que existan jóvenes comunistas. En pleno siglo XXI, cuando la humanidad se enfrenta a una crisis global, lo que debería extrañar no es que una joven de 26 años que vive de su trabajo crea en el comunismo, lo que debería escandalizarnos es que haya gente adulta que defienda el mundo tal y como es hoy.

¿Qué cómo es hoy el mundo? Basta mirar las primeras páginas de la prensa y ver como el que pomposamente fue llamado "nuevo orden mundial", deja un rastro de desastres, de inestabilidad, de violaciones masivas de los derechos humanos: Irak, Afganistán, el muro de la vergüenza en Palestina, África destrozada por el hambre y el sida: ¿dónde está el progreso? ¿Acaso en esta economía que ha esquilmado ya los recursos sobre los que se basa no sólo la vida humana sino toda la vida del planeta, que produce el comercio de seres humanos, la explotación y la prostitución infantil...y todo ello para que un pequeño puñado viva en la abundancia?

Ese es el único sentido de tantas guerras, tanta hambre y tantas muertes: mantener los privilegios de una parte ínfima de ricos. Porque, no lo olvidemos, cuando nacieron las ideas emancipadoras de los primeros comunistas se fundamentaron en la existencia de una clase obrera explotada, fundamentalmente en Europa. Hoy esa clase obrera es mucho más numerosa que en el siglo XIX porque más que nunca vivimos en un mundo sin fronteras para la explotación económica, con la libre circulación del capital para enriquecerse a costa del proletariado más numeroso que jamás haya existido.

Creo que no es escándalo, sino miedo lo que sienten ante el futuro. Creo que al escuchar que las ideas que han defendido los comunistas a lo largo de la historia siguen vivas provoca miedo a quienes sí tienen algo que perder en un mundo socialista. Pero, pensadlo un momento, mirad más allá de las fronteras de vuestro barrio lujoso, la realidad del mundo hoy, tomado en su conjunto, es la misma que cuando Marx y Engels dijeron "No tienen nada que perder salvo sus cadenas y todo un mundo que ganar" Y esto sí es el comunismo. Éste representa una meta, una sociedad en la que la propiedad de la riqueza que generamos con nuestro trabajo sea propiedad de quienes la crean y no quede en manos de un pequeño puñado de parásitos que limita nuestras vidas y organiza guerras a su antojo.

Es cierto que las experiencias que han tratado de liberar a la humanidad han tenido siempre sus lados positivos y sus lados negativos pero no seré yo quien rechace el avance que supuso la Revolución Francesa para el progreso de la humanidad, a pesar de todos sus errores. No seré yo quien rechace el avance que supuso la contienda que abolió la esclavitud en Norteamérica, a pesar del horror de la guerra. La historia no se desarrolla como en los cuentos infantiles. La historia es violenta, es cruda, pero puede desarrollarse para favorecer los intereses de una minoría o para avanzar en las conquistas de la inmensa mayoría de la sociedad. Los comunistas siempre estaremos del lado de los avances en la justicia y en la igualdad a pesar de toda su humana imperfección. Ni somos diletantes intelectuales que critican todo y no hacen nada ni vamos a tirar por el desagüe al niño al arrojar el agua sucia del baño.

¿Qué significa hoy ese compromiso comunista? El comunismo, podríamos decir también socialismo, no sólo es un objetivo de sociedad es, fundamentalmente, el programa para conseguir alcanzar esa sociedad. Se nos tacha a menudo de utópicos, en el sentido despectivo de la palabra, es decir, pretender algo que no es viable. Lo realmente utópico y reaccionario es pensar que la sociedad actual puede garantizar la supervivencia de la Humanidad, tanto en lo inmediato como en lo futuro. Los jóvenes en esta sociedad podemos aspirar a contratos temporales, como el mío (de cinco meses de duración con salario de mil euros) a cargo no de IU, sino del CJE (Consejo de la Juventud), accediendo a viviendas indignas y ultracompartidas o a una hipoteca de por vida; y, por supuesto, si te atreves a decir lo que otros no se atreven, aspiramos a ser los cabezas de turco del pensamiento único. Y digo, en el mejor de los casos, porque ni siquiera a eso pueden aspirar la mayoría de los jóvenes de la superficie del planeta. ¿Y a largo plazo? Porque claro, si estos sacrificios sirvieran para garantizar el futuro de la humanidad, aún podrían justificarse, pero salvo para quienes siguen pensando que el ser humano surge de un acto divino, todo indica que la evolución de la humanidad es implacable e imparable bajo este sistema capitalista, hacia la destrucción del medio.

¡Qué escándalo! ante esta situación los comunistas proponemos expropiar a unos pocos para satisfacer las necesidades del conjunto de la humanidad. Lo que debería ser un escándalo es lo contrario, porque hoy la mayoría de la población mundial ha sido expropiada. Y, en muchos casos, literalmente, arrojada de sus viviendas, despedida de sus puestos de trabajo, expulsada de sus tierras, abocada a lanzarse al mar jugándose la vida para llegar a las playas europeas para encontrarse a los Berlusconis.

¡Errores! Claro, que se han cometido errores. Errores en la URSS, en Cuba, en Nicaragua... pero el mayor error es permanecer impasible. El mayor error era dejar pasar las tropas fascistas en Madrid, el mayor error era dejar avanzar a Hitler por Europa, el mayor error era el gobierno colaboracionista de Vichy. Los comunistas estuvimos allí, en cada caso, en primera línea.

En definitiva, el error que nunca cometeremos será ser cómplices de la miseria y la explotación. Y claro que aprendemos de los errores del pasado, considerándolos nuestros, porque tenemos un sentido colectivo de la historia, y la mayor lección debe ser que la economía planificada de propiedad social ha demostrado ya que es el único camino para liberarnos de la esclavitud económica, pero, también que no basta sólo con eso, sino que al eliminar el mercado como medio brutal de regulación de la economía, resulta imprescindible el control democrático de la vida política económica y administrativa de la sociedad. Las palabras de Rosa Luxemburgo, fundadora del Partido Comunista Alemán, y asesinada por la socialdemocracia, expresan con rotundidad esta idea:

"…Siempre hemos distinguido el contenido social de la forma política de la democracia burguesa, siempre supimos ver la semilla amarga de la desigualdad y de la sujeción social que se oculta dentro de la dulce cáscara de la igualdad y la libertad formales, no para rechazarlas, sino para incitar a la clase obrera a no limitarse a la envoltura, a conquistar antes el poder político para llenarlo con un nuevo contenido social. La misión histórica del proletariado, una vez llegado al poder, es crear, en lugar de una democracia burguesa, una democracia socialista y no abolir toda democracia".

Y, que a nadie le quepan dudas, sí que somos persistentes. El optimismo histórico es un rasgo del marxismo porque sabemos que los oprimidos del mundo siempre se levantan de nuevo a pesar de las derrotas, como Anteo hijo de la tierra, toman de nuevo fuerza de sus caídas, y la crisis global que vive el capitalismo alumbrará un nuevo y vigoroso movimiento de la clase trabajadora luchando por alcanzar el socialismo.

Yo, comunista, nosotros, comunistas, siempre estaremos entre los que se levantan contra la miseria para conseguir una sociedad en que la propiedad sea común y el Estado deje de ser el instrumento de opresión de una clase social sobre otra y se convierta en la simple administración de las cosas. Eso es ser comunista.

enero 03, 2010

El capitalismo llego a su crisis terminal

Pablo González Casanova
Hermann Bellinghausen
Enviado
periódico La Jornada
Domingo 3 de enero de 2010, p. 3
San Cristóbal de las Casas, Chis., 2 de enero. La convicción de que un cambio social y político es inevitable en México y en el mundo fue sostenida por el doctor Pablo González Casanova, subrayando lo que fue el punto de mayor acuerdo entre los participantes del Seminario internacional de reflexión y análisis, celebrado durante cuatro días en el Cideci-Unitierra de esta ciudad, que concluyó hoy por la noche.
González Casanova profundizó en que, para conseguir la organización pacífica de este cambio, es necesario identificar lo que no conocemos bien y que deberíamos reconocer mejor para alcanzar la victoria. Sobre todo, convocó a reconocer lo que ya son triunfos, hechos de cambio profundos e irreversibles, entre los que destacó la Revolución cubana y la creación de los caracoles zapatistas.
Cuba es la única nación victoriosa en la historia que tras una revolución socialista sentó las bases para impedir el retorno del capitalismo; y las novedosas formas de gobierno de los indígenas chiapanecos poseen una dimensión universal, al ser las juntas de buen gobierno una organización que permite lograr y preservar la libertad, la democracia, la justicia y la paz para todos, y preservar la vida en la Tierra.
También anoche, el filósofo Luis Villoro enunció la necesidad de devolver la ética a la política desde el multiculturalismo y superar la visión occidental como única explicación del mundo.
Retorno de saberes indígenas
En sentido similar, la sicoanalista Sylvia Marcos destacó lo trascendental que ha sido el retorno de los saberes de los pueblos indígenas a la conciencia general en este momento de crisis, y el surgimiento de la visión de un futuro que sea nuestro pasado también, gracias a conocimientos que se creían desaparecidos.
El escritor John Berger envió al seminario un mensaje para presentar su ensayo Cómo resistir la prisión-mundo: Es el principio de un nuevo año, el principio de una nueva década. ¿Qué historia estamos viviendo? ¿Qué le pasa al mundo? Lo más claramente que podamos responder estas preguntas, lo más activamente podremos actuar. No tengo respuestas, sólo algunas observaciones. Ofreció lo que veo cuando cierro los ojos para pensar en lo que he visto, y después con los ojos bien abiertos, para actuar y ser persistentes.
González Casanova aseveró que el capitalismo mundial ha llegado a su crisis terminal, y tras describir sus rasgos más evidentes y destructivos, insistió en identificar los cambios que son victorias. La cultura de la negociación sigue prevaleciendo, pues la inmensa mayoría de la población está pidiendo todavía cambios pacíficos, admitió, y recordó que durante los diálogos de San Andrés Larráinzar entre el EZLN y el gobierno federal, en 1995-1996, los zapatistas determinaron el límite: la dignidad no se negocia.
Consideró necesario comprender la historia emergente de nuestros días (donde se juntan de manera inusual categorías como Estado-pueblo y moral colectiva como fuerza colectiva), así como profundizar en una política revolucionaria que asegure el éxito de otros modos de producción y acumulación que se vinculen en una nueva relación con la naturaleza y la vida.
Agregó que también es indispensable registrar el inmenso enriquecimiento que significa la lucha por los pueblos oprimidos de la Tierra, así como la nueva presencia colectiva de las mujeres con su activismo revolucionario y las luchas contra los prejuicios acerca de los homosexuales, que han establecido espacios para la tolerancia y la libertad.
Instó a fortalecer las redes de redes nacidas en años recientes, apoyadas desde sus orígenes por el movimiento zapatista, por Cuba y por muchas otras fuerzas progresistas y revolucionarias, pues la organización de los trabajadores y los pueblos en estas redes es la clave de la transformación mundial.
Villoro sostuvo que frente al sistema capitalista mundial otra visión del mundo es posible. No bastan las buenas intenciones para realizar cambios, invocando los derechos universales, como hasta ahora. Contra los males del capitalismo mundial sólo cabría una resistencia organizada que abriera el camino a un mundo diferente, y aun contrario al capitalismo mundial. Un orden plural que respondiera a la multiplicidad de culturas, y no una pretendida cultura mundial (occidental), que impone formas de vida no elegidas, lo que ha llevado al individualismo y la destrucción de la naturaleza, a diferencia del comunitarismo indoamericano.
Sergio Rodríguez Lazcano, director de la revista Rebeldía, saludó a Villoro y González Casanova como maestros-compañeros de su generación, la del 68, y enseguida hizo eco a la opinión zapatista de que el colapso del capitalismo no necesariamente es inminente; resulta necesario juntarse para hacerlo caer. No son posibles los parches al sistema, pero son posibles, y necesarios, los movimientos antisistémicos, que de abajo y a la izquierda construyen otra política.
Durante su participación, el escritor y pensador social Walter Mignolo, prudentemente, señaló: no sé si va a caer el capitalismo, pero sí perderá su carácter unicéntrico. De la crisis ambiental nadie escapa, ni siquiera los países centrales capitalistas.
Estamos, dijo, en un momento crucial que va a definir los próximos 30 ó 40 años. Aquí destacan los nuevos órdenes que se están construyendo en la actualidad, como el zapatismo, al cual consideró un ordenador de conocimientos y prácticas que parecían dispersos.
El propio Mignolo sostiene en un ensayo que también presentó ahora Cideci-Unitierra: La revolución teórica del zapatismo, con sus consecuencias éticas y políticas, indica que ha llegado el tiempo de mirar más allá de las herencias europeas, para imaginar y levantar futuros democráticos, en un contexto de verdadera descolonización.
Catherine Walsh, procedente de Perú, propuso ir más allá de lo antisistémico, desde la insurgencias de Abya Yala (esa noción andina del mundo que también está lista para la transformación del planeta, con base en el buen vivir por el cual se lucha hoy en Bolivia, Ecuador y Perú


En apoyo a su economia?

Los usuarios del Metro tomaron con resignación el aumento de un peso en el costo del boleto –ya qué le vamos a hacer, todo aumentó–, pero exigieron que el servicio mejore y ojalá ya no se detenga tanto en horas pico Foto Carlos Cisneros