febrero 17, 2010

Cananea nos necesita

Isabel Dorado Auz

 

Se está haciendo costumbre que el gobierno, emanado de un fraude electoral, agreda constantemente a la clase trabajadora. De hecho, se están cometiendo verdaderos crímenes que tienen como origen el poder político y que contribuyen a que se puedan repetir las revueltas de 1810 y 1910, en un año que debiera ser de festejos nacionales, pero que los poderes fácticos se empeñan en que se cubra de sangre.

Hoy más que nunca debemos acompañar la lucha de los trabajadores mineros porque, al mismo tiempo, estaremos apoyando la lucha de todos los trabajadores mexicanos. Si se pierde Cananea, se perderá la esperanza y si se pierde la esperanza, entonces, es muy fácil que se tome el camino equivocado del uso de la fuerza, desde abajo, para quitar del poder a un presidente que solo ha provocado caos y descontento social.

Es cierto que no es posible seguir aguantando tantas arbitrariedades, pero siempre será mejor tener la paciencia suficiente para lograr que el cambio sea pacífico y quitarnos de encima esa nube negra de insurrección social que todos vemos venir y que nadie hace nada por evitarla. Tendrá que ser el pueblo, una vez más, quien marque la pauta y para ello, la solidaridad que podamos brindar a esos movimientos de lucha que valientemente están llevando a cabo tanto los mineros como los electricistas de Luz y Fuerza del Centro. Es importante también, convencer a los trabajadores de centrales priistas, que en Sonora han expresado un tibio apoyo, a que se comprometan realmente con la lucha y que los trabajadores telefonistas entiendan que el apoyo de un sindicato tan importante como el de Telmex podría llevarnos a estallar una verdadera Huelga Nacional en contra de la cada vez más intolerante ultraderecha de nuestro país.

Algunos, todavía, pensaran que los movimientos no dan para más, pero si el pueblo de Cananea ha logrado mantenerse en pie, a pesar de los dos años y medio que lleva el conflicto de Huelga, es porque todavía existe esa herencia que nos dejaron en 1906 los mineros de aquel entonces y hoy, revive con mucha fuerza esa identidad de lucha que convierte al pueblo minero en doblemente heroico.

Mucho se podrá hacer para contribuir con las legítimas demandas del sindicato minero. Mucho se puede hacer para apoyar una lucha que se ha convertido en una razón de Estado. Una lucha que representa con mucha nitidez la lucha de clases que dio origen a muchos conflictos en el pasado y que pudiera llevarnos a alcanzar verdaderos equilibrios en torno a la recuperación del tejido social. Cananea es la oportunidad de avanzar en contra de las imposiciones. De frenar la ambición desmedida de Grupo México y frenar también esa irresponsable actitud del espurio por tratar de legitimar algo que de origen nació mal. No debe el pueblo de Cananea, ni los trabajadores en conjunto, pagar los favores que prometió Felipe Calderón para que los poderes fácticos le permitieran "administrar" el poder político.

Cananea nos necesita, pero somos nosotros quienes más necesitamos de Cananea. Necesitamos que triunfe esta ejemplar lucha para lograr detener la injusticia e impunidad que reina en nuestra nación. Necesitamos que los mineros nos ayuden a recuperar este país para lograr un mayor estado de bienestar. Necesitamos ver que un mejor futuro es posible y que la "clase política" que hoy padecemos entienda que no queremos más subordinación del poder político al poder económico de unos cuantos. Lo podemos lograr sin derramar una sola gota de sangre. Requerimos solamente tomar conciencia de la importancia de la SOLIDARIDAD (término desgastado por otro gobierno fraudulento, el de salinas de gortari) para sacar adelante, todos en conjunto, lo mejor del historial de lucha de los trabajadores mexicanos.

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