julio 18, 2010

El desempleo frustra el desarrollo de casi cuatro millones de jóvenes

encabezado




A partir de las aproximaciones del INEGI, se estima que 57 por ciento de la población desocupada tiene entre 14 y 29 años de edad. Sin embargo, el impacto en el ámbito nacional es desigual en las distintas regiones, pues el asunto se agrava en los estados del sur, donde la cifra alcanza alrededor de 65 por ciento. Las cifras son claras: 3.7 millones no estudian ni trabajan y otros 3.7 millones están en el subempleo y la economía informal

Carlos Reyes* y Salvador Medina Armienta**
* cra19762003@yahoo.com.mx
** salvador@elhablador.com.mx

El desempleo entre los jóvenes alcanza cifras que alarman. Se trata de un problema que afecta a miles de egresados de las universidades, quienes año con año, sin resultados satisfactorios, buscan ingresar al mercado laboral.
Uno de cada cuatro mexicanos, de acuerdo con las estadísticas, es joven, y alrededor de un millón de ellos no cuenta con oportunidades de empleo ni opciones para desarrollarse de manera profesional y académica. Ésa es la realidad de frente y sin contemplaciones.
El panorama es muy complicado. Diversas organizaciones, institutos y expertos coinciden en que se trata del sector al que más duro ha golpeado el desempleo en los recientes años, datos que, sin duda, se agravaron durante la pasada crisis económica mundial.
En 2010 México es sede de la Conferencia Mundial de la Juventud, encuentro en el cual se discutirán el rumbo y las políticas a implementar para atacar las desigualdades, desventajas y obstáculos que enfrentan los jóvenes no sólo en el país, sino en Latinoamérica y el resto del mundo. Desigualdades que pasan por un desempleo en el cual, además de no encontrar los suficientes espacios para ser parte de la población económicamente activa, los jóvenes también enfrentan un escenario que les brinda sueldos muy por debajo de su nivel de escolaridad y oportunidades de trabajo que nada se relacionan con los cuatro o cinco años invertidos en una educación universitaria.

En el ámbito internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial (BM) son sólo algunas de las voces que advierten que el desempleo entre los jóvenes es un asunto muy grave, y lo es más si se habla del panorama mexicano.
Aquí, autoridades, legisladores y diversas organizaciones han tratado de paliar la situación sin resultados altamente satisfactorios. No por algo el Programa del Primer Empleo, destinado precisamente a atender a los jóvenes, al carecer de efectos tangibles e inmediatos, terminó, como otras estrategias, por desaparecer. Los recursos destinados a este proyecto durante tres años pasaron a otros rubros y la iniciativa quedó sólo en eso.
Ahora, en el Año Internacional de la Juventud, las cifras de jóvenes desocupados se incrementan y no hay, al menos hasta ahora, alternativas suficientes para dar cauce a un grupo de la población que va en aumento.
El desempleo es, de este modo, uno de los grandes pendientes que deberán ser atendidos y discutidos cuanto antes. El desempleo tiene un rostro joven. Las soluciones no han calado tan hondo como debieran y no han podido frenar una tendencia en la cual millones de jóvenes profesionistas se suman al comercio informal y al subempleo.

Abriendo el panorama

De acuerdo con las estimaciones más recientes, alrededor de un millón de jóvenes de entre 18 y 24 años se encuentra sin empleo en el país, lo cual, a decir de un estudio de la Comisión de Juventud y Deporte de la Cámara de Diputados, los lleva “a incorporarse a las bandas del crimen organizado en el país, aunado a los altos índices de deserción escolar, por falta de apoyos y el aumento en la pobreza”.
Una situación que no es exclusiva del país. Se trata de una tendencia que golpea a este sector de la población mundial. Cifras del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) sostienen que cerca de 88 millones de jóvenes en el mundo están desempleados, conformando una tasa cercana a 40 por ciento del desempleo global.
Y todo, reconoce el propio Imjuve, por oportunidades de educación limitadas, entre otros factores sociales que arrastran a la juventud a darle el rostro preciso al desempleo.
Para la OCDE, en México 13 por ciento de los jóvenes en edad productiva, es decir, de entre los 15 y los 29 años, no trabaja, cifra que, según el organismo, podría llegar a 17 por ciento en 2011, según las previsiones realizadas en su Panorama Económico.
Una de las principales inconformidades de los jóvenes para no sumarse a la economía del país es que no hay igualdad de salarios entre éstos y los adultos, por lo que una tercera parte opta por la economía informal.
Esta situación coincide con las estimaciones presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el cual establece que de los 12 millones 500 mil empleos informales registrados en el primer trimestre de 2010, cerca de una tercera parte corresponde a personas de entre 14 y 29 años, por lo que tres millones 705 mil jóvenes están en la informalidad.
En tanto, el representante en México del Banco Mundial, Axel Van Trotsenburg, comenta que el desempleo en México crecerá en este año y que es una tragedia la cantidad de jóvenes que año con año se incorporan al mercado laboral y sufren por la falta de un campo o lugar donde puedan ejercer su carrera.
Factores como la pobreza, que alcanza a 45 de cada 100 personas en el país, el dominio del comercio informal sobre el formal y la crisis económica son preocupantes para el BM, por lo que comentó que México requiere establecer una meta en la creación de empleos por año para recibir a los 900 mil jóvenes que terminan su carrera esperando crecer laboralmente.
Además de las estimaciones de la OCDE, incluidas en el Panorama Económico Mundial, la organización las ratifica en un documento elaborado hace un par de meses, el cual fue presentado previo a la reunión del Grupo de los 20.
Ahí, señala que el desempleo entre los jóvenes de los países integrantes de la OCDEseguirá en aumento en los próximos meses y permanecerá en un nivel alto a fines de 2011. “Las perspectivas de corto plazo para el desempleo juvenil en los países de la OCDE siguen siendo bastante sombrías y probablemente se extiendan hasta el próximo año”, consigna el documento.
Por ello, hace hincapié en la necesidad de que los gobiernos ayuden a este sector de la población, sobre todo a quienes tienen una educación y habilidades deficientes.
“Estos jóvenes de alto riesgo representan actualmente entre tres y cuatro de cada diez de las personas de esta edad en naciones de la OCDE y están en peligro de desempleo a largo plazo e ingresos reducidos”, señala.
Al mismo tiempo, dos terceras partes de los jóvenes que terminan sus estudios no son elegibles para una prestación por desempleo, a menos que hayan trabajado cierto periodo. Una situación que en el país toma cauces muy inquietantes.

El rostro mexicano

Al llegar a la realidad del país, un estudio del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS), el desempleo entre los jóvenes es una tendencia nacional, e incluso en los estados del sur del país la cifra de desocupación en este rango de edad suele aumentar.
Al partir de las aproximaciones del INEGI, se estima que 57 por ciento de la población desocupada está entre los 14 y los 29 años.
Sin embargo, el impacto en el ámbito nacional es desigual en las distintas regiones, pues el asunto se agrava en los estados del sur, donde la cifra alcanza alrededor de 65 por ciento.
En el documento se dice que los seis estados fronterizos del país conglomeran a 244 mil 628 jóvenes de entre 14 y 29 años sin trabajo remunerado alguno, siendo Tamaulipas la entidad con el mayor número de ellos, al tener una desocupación de 63 mil 667 personas en dicho rango de edad.
En el ámbito nacional, son el estado de México y el Distrito Federal los que registran un mayor número de jóvenes desempleados, pues en dichas entidades habitan cerca 160 mil 998 (en la entidad mexiquense) y 120 mil 937 (en la capital del país) jóvenes sin ocupación.
Aunado a ello, otra de las problemáticas es que 40 por ciento de los jóvenes de entre 20 y 29 años que ya han terminado una carrera y que tienen trabajo, no están empleados en el rubro al que pertenecen y los que sí logran colocarse tienen trabajos precarios, con bajos salarios y sin seguridad social.
Por otra parte, el número de jóvenes que tiene estudios superiores, e incluso de posgrado, que se encuentran buscando empleo se incrementó 25.4 por ciento en un año, señalaron estadísticas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Existe otro grupo más numeroso que ha perdido la esperanza de encontrar trabajo, con un nivel educativo medio y superior, los cuales suman un millón 11 mil 781 personas, según la misma fuente.
Asimismo, los datos actualizados al primer trimestre de 2010 mostraron que el número total de profesionistas ocupados en el país es de 5.8 millones de personas. Las carreras con mayor número de profesionistas ocupados son: Contaduría, con 667 mil 100 ocupados; Ciencias Administrativas, 625 mil 800 ocupados, y Derecho, 553 mil 900 ocupados.
No obstante, no todos los profesionistas de estas carreras se ocupan en actividades afines a sus estudios. En Contaduría, sólo 32.8 por ciento trabaja en actividades relacionadas; Ciencias Administrativas, sólo 50.5 por ciento, y Derecho, 31.1 por ciento.
Las carreras con menos profesionistas ocupados son: Ingeniería en Minas y Metalúrgica, con 6 mil  800 ocupados;  Geofísica y Geología, con 7 mil 200 ocupados, y Teología y Religión, con 7 mil 900 ocupados.
Al primer trimestre de 2010, los profesionistas ocupados de 20 a 24 años de edad se concentran mayoritariamente en las áreas de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Económico Administrativas, Ciencias Sociales e Ingenierías.
Las carreras que cuentan con el porcentaje más alto de jóvenes ocupados en este rango de edad son: Ciencias Aduanales y Comercio Exterior, Administración Pública, y Bioquímica, con 16.3 por ciento, 15.6 por ciento y 15.3 por ciento, respectivamente.
En su mayoría, los profesionistas ocupados en el país son asalariados, es decir, en promedio, ocho de cada diez dependen de un patrón. Al primer trimestre de 2010, educación es el área con la mayor proporción de profesionistas ocupados asalariados, es decir, 96 de cada 100.
Las carreras de Ciencias Sociales, con 98.3 por ciento; Formación Docente en Educación Primaria, con 96.6 por ciento, y Teología y Religión, con 96.4 por ciento, poseen los porcentajes más elevados de profesionistas asalariados.
Por el contrario, la proporción más baja de profesionistas asalariados se encuentra en el área de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, pues de cada 100 profesionistas ocupados 64 son asalariados.
Al primer trimestre de 2010, el ingreso promedio mensual de los profesionistas ocupados del país fue de 9 mil 986 pesos. El área de Ciencias Físico Matemáticas es la que percibe los ingresos más elevados, con 12 mil 82 pesos, seguida del área de Ingenierías, con 11 mil 16, y por último el área de Ciencias de la Salud, con 10 mil 687 pesos.
Las áreas que presentan niveles de ingreso por debajo del promedio de todos los profesionistas ocupados son  Ciencias Biológicas, con 9 mil 439; Humanidades, con  8 mil 32, y Educación, con 7 mil 881 pesos.
Asimismo, las cifras de la ENOE sostienen que más de 30 por ciento de los profesionistas ocupados en las áreas Económico Administrativas, Ciencias Biológicas, Ingenierías y Ciencias Sociales, trabajan en ocupaciones que no son acordes con su formación profesional.
Las carreras con el mayor porcentaje de profesionistas ocupados en actividades no acordes con sus estudios son: Hotelería y Turismo, con 61.2 por ciento; Ciencias Políticas, con 59.2 por ciento; Ciencias Aduanales y Comercio Exterior, con 58.9 por ciento.
En contraste, en las áreas de Educación, Ciencias de la Salud, Artes, Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Humanidades y Ciencias Físico-Matemáticas, la proporción de quienes sí trabajan en ocupaciones acordes con sus estudios es superior a 70 por ciento.
De todos los sectores de actividad económica, las ramas del Turismo y de la Construcción emplean  al mayor porcentaje de jóvenes de entre 16 y 24 años de edad, con 21.8 por ciento y 20.7 por ciento, respectivamente. Por el contrario, los sectores que ocupan al menor porcentaje de jóvenes en este rango de edad son los de Gobierno, y el de Educación y Salud, con 9.6 por ciento y 9 por ciento, respectivamente.

La radiografía inexacta

En este contexto de limitaciones, como lo apuntan los indicadores nacionales e internacionales, la cifra de jóvenes en México no es de ninguna manera algo menor: uno de cada cuatro mexicanos tiene entre 12 y 24 años de edad. Es decir que según los más recientes datos del INEGI, México posee alrededor de 30 millones de jóvenes. Y eso solamente si tomamos como referencia aquellos que se encuentran en el margen de 12 a 24. Las cifras aumentan entre otros conteos que incluyen hasta los 30 años de edad.
Según datos recientes del mismo instituto, 32.64 por ciento de la población en edad económicamente activa que se encuentra desempleada posee algún título de educación media superior o superior; 36.46 por ciento completó la secundaria; 20.84 por ciento con primaria completa, y 10.05 por ciento no la completó.
Esto significa que la falta de educación no siempre es un problema directamente relacionado con los jóvenes y el desempleo; ello está más relacionado con la falta de oportunidades. Según las cifras más recientes del Imjuve, 58 por ciento de los jóvenes de 15 a 19 años reconoce que no tiene empleo por la inexperiencia; a su vez, 55.6 por ciento de entre 20 y 24 años dice que se debe a la situación económica del país.
Si bien el propio presidente Felipe Calderón declaró apenas hace un mes que abril de 2010 fue el mes de mayor crecimiento en la generación de empleo en los recientes 17 años, según datos del INEGI, durante el primer trimestre de este año, la población económicamente activa del país se ubicó en 46.1 millones de personas, que representan 58.1 por ciento de la población de 14 años y más, la cifra puede ser engañosa.
“Este incremento de 888 mil personas es consecuencia tanto del crecimiento demográfico, como de las expectativas que tiene la población de participar o no en la actividad económica”, señala el estudio.
Además, aún hay un déficit de 131 mil 108 plazas para igualar el nivel registrado en el mes de octubre de 2008, cuando el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) contabilizaba más de 14 millones 564 mil trabajadores.
Por eso los indicadores hablan de una generación  ni-ni. En España se dio este nombre a aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan. En México la situación es bastante similar. Según cifras recientes, en el primer trimestre de este año la población que ni estudia ni trabaja ascendió a 3.7 millones, el nivel más elevado desde 2005. Esto representa más de 10 por ciento de la totalidad de los jóvenes del país.
El porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan aumentó lenta pero constantemente desde 2007. De 22.21 por ciento, en el primer trimestre de ese año, a 23.04 por ciento en 2008; a 23.79 por ciento en 2009, y actualmente se encuentra en 23.94 por ciento.
Según la consultora Aregional, “México se encuentra en una etapa avanzada de la transición demográfica y durante las próximas dos décadas habrá una cantidad elevada de población económicamente activa de 15 a 64 años de edad para sostener a la población dependiente, por lo que el uso adecuado del potencial de estos jóvenes será fundamental para el desarrollo del país”.
Advertencia que, al menos el Imjuve, en voz de su directora, Priscila Hernández Vera, entiende al enfatizar que México debe aprovechar ese bono generacional para potenciar el desarrollo del país. Es por ello que rumbo a la Conferencia Mundial de la Juventud, a celebrarse del 23 al 27 de agosto del presente año, los objetivos se vuelven más inmediatos.
Siendo el empleo uno de los 11 ejes temáticos de la conferencia, se vuelve necesario un análisis profundo de la situación. Las cifras no hacen sino reflejar el estado de un problema tan grande y significativo. Sin embargo, el potencial está ahí.
Hoy más que nunca los jóvenes se preparan para el mundo laboral conscientes del alto nivel de competencia y educativo que se necesita. Claro que, entonces, muchos de ellos deciden emigrar al extranjero ante la falta de oportunidades.
Según reveló recientemente el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán, la pérdida neta anual de mexicanos con al menos estudios de licenciatura ascendió en la reciente década a casi 20 mil personas por año.
Además, 5 por ciento de los mexicanos de más de 15 años de edad que reside en Estados Unidos tiene estudios de preparatoria, unos 465 mil cuentan con licenciatura y 125 mil con maestría o doctorado. Es decir, que por cada 16 habitantes en México con licenciatura hay un connacional en Estados Unidos con ese nivel de estudios.
Se trata de otra de las aristas de la relación entre jóvenes y desempleo. La desocupación tiene rostro juvenil. Las cifras y las advertencias llegan por doquier y la situación se complica cada vez más. Las instituciones tienen la última palabra.

0 comentarios: