enero 18, 2012

El costo de la falta de gobierno

por Isabel Dorado Auz

De verdad que desespera tanta improvisación, el desgobierno de Guillermo Padrés, acompañado de un Congreso del Estado paralizado, está propiciando un estancamiento tal que no solo preocupa a los políticos, sino que contribuye al nerviosismo de los poderes fácticos.

A nadie le conviene la ausencia de gobierno que estamos padeciendo. El sistema no logra, por si mismo, reacomodar las piezas y, con ello, garantizar la paz social. Por eso, vemos con preocupación un incremento constante en varios tipos de delitos: En Diciembre, por ejemplo, denunciaba la forma en que se lucra con los famosos retenes policiacos, en el transcurso de la semana se denunció un incremento en los robos a casa-habitación, con una participación creciente de menores de edad en esta actividad delictiva, el alcalde hermosillense se sigue robando áreas verdes y las "autoridades" brillando por su ausencia. Los suspirantes a un puesto de elección hace tiempo que se dieron maña para iniciar sus precampañas y no hay nadie, dado que no funciona el Consejo Estatal Electoral, que les pueda poner freno. Por si fuera poco, no queda muy clara la transparencia en la separación de poderes respecto al conflicto del Acueducto Independencia; ya dio inicio la exoneración de cargos en contra de los propietarios de la guardería ABC; y para colmo, aparece un "payaso", haciendo mofa del dolor causado por la tragedia.

El hartazgo social sigue pronunciándose de diferentes maneras: desde aquel "Si no pueden renuncien" de Alejandro Martí, pasando por el "estamos hasta la madre" de Javier Sicilia, hasta las revelaciones hechas por la actriz Kate del Castillo quien, más allá de la alusión que hace al Chapo Guzmán, cuestiona el significado de la palabra "fracaso", o sea, si el fracaso es personal o en realidad es algo que tenemos que compartir socialmente. Esto es, desde mi punto de vista, algo digno de resaltar, ya que en mi experiencia personal he visto a muchos personajes que han tenido "éxito" económico pero que personalmente arrastran una gran amargura, misma que amenaza con extenderse socialmente y los primeros signos los estamos viendo en el famoso "Bullying" que cada vez es más común en nuestra sociedad.

Estamos a punto de tocar fondo, lo preocupante es que parece que no nos damos cuenta. Creemos que quienes hoy se ostentan como nuestros representantes continuarán, fatalmente,  prendidos al presupuesto y que poco o nada podemos hacer. Mi experiencia personal, me obliga a seguir abrigando esperanzas. Creo, por ejemplo, que así como logramos detener la construcción de un lago artificial en el Parque Madero, todavía podemos evitar que Javier Gándara comercialice esa importante área verde. Esa es mi lucha en este momento y si los que participamos en esta lucha lo logramos, eso quiere decir que en otros ámbitos también es posible ir frenando una serie de arbitrariedades. Empecemos por creer en nosotros y lo demás será relativamente más fácil.

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