mayo 13, 2011

DOCTORES DE TELEVISIÓN

por Blanca N. Palacios B.

  

Hace algunas semanas en algunos noticieros, que no en todos, se daba a conocer que Miguel Ángel Toscano, hoy ex Comisionado Federal  para la Protección contra riesgos sanitarios, obligado a renunciar, por haber planteado  la imperiosa necesidad de  regular   o la posibilidad   de prohibir anuncios televisivos y/o radiofónicos que exaltan los beneficios de tales o cuales medicamentos, que no son medicamentos,   según se señala en esos mismos productos, como suele ocurrir, con letras minúsculas, para que nadie las pueda leer ni con lupa, pero que en los anuncios les otorgan beneficios "milagrosos"

Finalmente así cómo surgió la noticia, inmediatamente desapareció del espectro mediático  televisivo, cuyos concesionarios, que no dueños, Emilio  Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego,  del duopolio, televisa y televisión azteca respectivamente, sin meterse en polémicas ni debates de ninguna especie, simplemente ni lo pelaron, antes al contrario, movieron algunos hilos  y a Toscano lo quitaron del cargo y siguen presentando anuncios que les dejan cantidades millonarias  por estar lucrando con la confianza, la ignorancia   y por supuesto, la salud de su teleaudiencia.

Pero podríamos decir, sin que esto suene a exculpar a  los concesionarios - que en realidad es lo que son-,  de estos medios de comunicación que: "no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre" y veamos la razón de esto.

Es incontable la gente, tanto hombres como mujeres en edad avanzada, que ven a quien hoy se desempeña como Doctora de televisión, Lolita Ayala, anunciando que con tal producto se le desaparecerá la artritis, recuperara la lozanía y belleza de tiempos idos, lo mismo ocurre con la otra conductora de programas de televisa, Adela Micha, que anuncia  cremas que le quitaran todos los defectos de su cara y cuerpo y lo mismo también sucede con la artista Maribel Guardia, que enseñando sus piernas dice tenerlas así por usar unas cremas maravillosas. Todas estas empleadas de televisa y tele azteca tienen en común ser personas ya  mayores , son muchos años los que tenemos viéndolas en la pantalla chica y se conservan muy bien, lo que no nos dicen ni una ni la otra, es que ellas necesariamente tienen que recurrir a la cirugía plástica para mantenerse  bien y dar una buena imagen en la pantalla de la televisión.

Los hombres por su parte, basta que vean a otro de esos artistas  de la  mediana  o tercera edad  diciendo que: con tal agüita, o tal pomada, o con un   producto que te da masajes por aquí y por allá  su "función eréctil" estará como la de un joven de quince años, para

 

dejarse  ir a comprar cuanto producto le ofrezcan por este medio, y que si la próstata ya no te funciona, que si al orinar el chorrito "se para o no se para" y esos son los argumentos con los que se convence a : ¡millones de personas!, a través de un aparato de televisión, de comprar, comprar y seguir comprando estos  productos y otros muchos  artículos de diferentes  tipos, sean para el hogar, para hacer ejercicio, para  el vehículo; bueno, se llega hasta la atrocidad de afirmar que, con unos tenis, se logra tener unos glúteos, piernas, cintura y busto de ensueño, y sé compran por millones, para   finalmente  comprobar que no sirven para nada.

 Es de destacar que,  muchos de los que aparecen en anuncios promoviendo las bondades de productos "mágicos", que supuestamente te devuelven: salud, belleza y hasta dinero, son modelos, cuyo trabajo es  mostrar, y  convencer mediante su lenguaje y gesticulaciones que  tal o cual producto le va a cambiar la vida y ¡claro!, siempre para bien y hay muy buenos modelos, femeninos y masculinos, que llegan, no sé si a convencer, pero si a hacer sucumbir a quienes los ven y escuchan de esas "bondades" del producto que están anunciando.

Tan es buen negocio eso del modelaje, que hasta  artistas y conductores de programas, a fin de tener un ingreso extra, le entran a eso de anunciar productos, de ahí que  todos los días vemos surgir a nuevos "Doctores" en la televisión, que sin tener la más mínima idea y sin importarles, por supuesto,  de los  efectos y trastornos secundarios reales que pueden producir el producto que anuncian, que puede incluso llevar hasta la muerte a un ser humano, los siguen anunciando y lo peor de todo es que… la gente los sigue comprando.

Ahora que si… ¡ en su salud lo hallarán!                     

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