diciembre 11, 2011

AMOROSOS

(ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE UNA PROPUESTA QUE SUENA LEVEMENTE MAMILA)

por Martín Vélez

La propuesta de Andrés Manuel López Obrador, que a tantos suena cursi y mamila, llamada República Amorosa, tiene antecedentes históricos que conviene revisar, antes de que del juicio somero vayamos al juicio sumario;  condenando la propuesta mencionada antes de siquiera entenderla. Veremos cómo esa propuesta, llamada República Amorosa, tiene su fundamento en las dos revoluciones que definieron los rasgos de la República Mexicana: la revolución de la Reforma y la revolución de 1910.

El Peje ha señalado que basa su propuesta en la Cartilla Moral, escrita por Alfonso Reyes (escritor mexicano, etiquetado como conservador y reaccionario por muchos que no se han tomado la molestia de leerlo. Otra vez, del juicio somero al sumario). El carácter reaccionario que algunos atribuyen, equivocadamente,  a Alfonso Reyes se basa en una cuestión sanguínea: Alfonso fue hijo de Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León, Secretario de Guerra de Porfirio Díaz. Desde muy temprano Alfonso escoge vivir en y para las letras; pero no es ajeno a la suerte que le espera: "Preferiría escribir y leer en paz y con desahogo. Sin embargo, me temo que mi situación familiar me orille a pasar dificultades que yo no busqué y a pagar culpas que no son mías", escribe alguna vez. Como que Alfonso Reyes, cuando escribió eso, ya se las olía (que en el 2011 lo iban a andar tachando de conservador…por culpas que no fueron de él).

La Cartilla Moral es una especie de catecismo laico, escrito para servir en la campaña alfabetizadora emprendida por la Secretaría de Educación en 1944, bajo Jaime Torres Bodet. Durante aquella campaña se alfabetizaron tres millones de mexicanos. En aquel  tiempo los secretarios de educación no daban vergüenza. No había un ejército de zánganos parasitarios de la educación pública, como los que ahora manda la abeja reina de la corrupción sindical, Elba Esther Gordillo; ni había otro ejército de "funcionarios de la educación" que han logrado hacer del ocio, su oficio y beneficio. ¡Qué vicio!

El contenido laico de la Cartilla Moral queda claro desde su primer artículo: "…El bien no sólo se funda en la recompensa que el religioso espera recibir en el cielo. Se funda en razones de este mundo. Por eso la moral debe estudiarse y aprenderse como una disciplina aparte." (Aparte de la religión, se entiende).

A finales de 1912 Alfonso Reyes funda la Universidad Popular, veamos los argumentos "reaccionarios" con los que Reyes explica su proyecto educativo: "…Para colmar este anhelo de mayor cultura, los privilegiados de la sociedad cuentan con escuelas superiores y profesionales. Mas los no privilegiados, que forman el pueblo, como tienen que atender de preferencia al diario sustento, no van a la escuela. Si el pueblo no puede ir a la escuela, la escuela debe ir al pueblo. Esto es la Universidad Popular". He aquí las palabras de un educador conservador.

En 1908 todavía no estallaba la revolución, pero las tripas del porfirismo ya crujían. Hubo ese año un intento clerical para cancelar la educación pública secundaria y preparatoria, con el pretexto de que el Estado destinara mayores recursos a la educación primaria. Alfonso Reyes, de veinte años, forma parte del grupo de intelectuales que se opone a ese intento contra de la educación pública.

El 22 de Marzo de ese año se realiza una manifestación en favor de la educación pública. En el punto culminante de la misma, uno de los oradores, Diódoro Batalla, exclama lo siguiente: "¿Acaso nosotros impedimos sus peregrinaciones y sus fiestas a la Guadalupana? ¡Tenéis a Juan Diego, dejadnos a Barreda!"

Es significativa la mención de Gabino Barreda en aquel mitin de 1908, organizado entre otros por los integrantes del Ateneo de la Juventud (Vasconcelos, Caso, Reyes y más). Gabino Barreda no es el Gabino al que se refiere el corrido: "Gabino Barrera no entendía razones, andando en la borrachera/ cargaba pistola con seis cargadores, le daba gusto a cualquiera/ usaba bigote en cuadro abultado, su paño al cuello amarrado/ calzones de manta, chamarra de cuero, traía puntiao el sombrero/ sus pies campesinos usaban huarachis, y a veces a rais andaba…" La descripción que el corrido hace de Gabino Barrera es muy clara, pero no corresponde en nada a nuestro Gabino Barreda; acaso en lo único que se parecen los dos Gabinos es en el bigotote.

Gabino Barreda fue el gran transformador de la educación en México. Lo que Juárez hizo por la República, Barreda lo hizo por la educación. Fundó y dirigió la Escuela Nacional Preparatoria (1868), tal vez la primera institución educativa no religiosa, en la que se enseñaba, por primera vez, esa cosa rara llamada ciencia. Una educación basada en el Método Científico ¡Qué extravagancia! Los héroes de la Reforma, con Juárez a la cabeza, querían separar a la Iglesia de la educación pública. Barreda les dijo cómo; les ofreció el remedio, y les dio el trapito. La educación pública, laica y gratuita tiene en Gabino Barreda a su padre fundador. Este Gabino sí entendía razones, y muchas.

De ese tamaño es la importancia de Barreda en el desarrollo de la educación en México. Por eso los liberales de inicios del siglo veinte, Alfonso Reyes entre ellos, en los albores de la Revolución, gritaban así a la reacción clerical (todavía no existía el PAN, pero hagan de cuenta): "¡Tenéis a Juan Diego, dejadnos a Barreda!".

Pues bien, Gabino Barreda escribió un ensayo titulado "Sobre la Educación Moral", uno de sus textos más leídos (antes, cuando se leía). Ese ensayo es tal vez el antecedente histórico de la Cartilla Moral de Reyes, en la que el Peje basa Los Fundamentos de la República Amorosa. Observemos, al menos concedámonos la oportunidad de observar, el continuo histórico entre las propuestas de Barreda y de Reyes, como fundamento de la actual propuesta de López Obrador.

Barreda expuso las razones de una moral para todos, creyentes o no; Reyes aclaró el contenido esa moral, poniéndola al alcance de todos los educandos de la nación. Andrés Manuel, ubicando la descomposición moral de las élites como el principal problema, la traba primaria del desarrollo nacional, ha propuesto una nueva educación moral, como el primer instrumento para la recuperación de México. Honestidad, Justicia, Amor; son los tres ejes de la propuesta.

 Pero México es una tierra de machos, machos agachones. Machos incapaces de pronunciar la palabra Amor sin sentir cosquillitas en su esfínter más recóndito. Machos (y machas) asediados por la duda. No será fácil que el discurso de la República Amorosa penetre (¿Penetre? oh, palabra maldita) en un medio, en unos Medios, plagados de tan inseguros machos. ¡Qué gacho!

Nota 1.- La Cartilla Moral y el ensayo Sobre la Educación Moral son escritos breves,            disponibles en la red.

Nota 2.- Un ensayo muy recomendable sobre la vida y obra de Alfonso Reyes lo encontrará en el libro "Escribir, por ejemplo", de C. Monsiváis, Fondo de Cultura Económica, 2008.

Nota 3.- Un ejemplo de discurso machista contra la propuesta de AMLO lo acaba de dar Marcos, el gran Onán de las montañas del sureste. Diciendo que la propuesta le suena a Gaby Vargas, más que a Reyes. Desde luego que esperamos del Hombre de la Máscara de Estambre mejores argumentos que ese. Esperemos sentados.

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