diciembre 10, 2010

Los logros en la “Cumbre Climática” serán para Calderón como sus logros en México: más miseria, desempleo y “delincuencia”.


Pedro Echeverría V.

1. Se publicó que el presidente mexicano Felipe Calderón auguró hoy "excelentes resultados" en la cumbre del clima que concluirá mañana viernes en Cancún en contraste con el pesimismo que domina a la mayoría de las delegaciones. Dijo a Radio Mil que habrá "logros considerables" y "un claro avance" en la estrategia global contra el aumento de la temperatura, sobre todo porque "hay compromisos de mitigación cuatro veces más que los compromisos del Protocolo de Kyoto". Señaló que aun sin terminar ahora el tema del Protocolo de Kyoto, después del 2012 los logros son considerablemente mayores, en un escenario en el que se pudieran cumplir todos". Expuso que aunque no haya un Protocolo Kyoto 2, se esperan "avances en asistencia técnica y financiera para adaptar a los países más vulnerables al cambio climático y transferencia de tecnología a países pobres". Pero sucede lo que en México.

2. Durante cuatro años Calderón ha buscado engañar a lo mexicanos declarando que la economía del país ha logrado “excelentes resultados”, que se han registrado “muchos avances y grandes logros”; sin embargo la realidad de la nación demuestra exactamente lo contrario. ¿Puede entonces creerse que de la cumbre de Cancún, con la ausencia de los principales países del mundo, pudiera salir algo importante para la humanidad tal como producir un resolutivo que obligue a los principales países a reducir sus gases contaminantes y a invertir las enormes cantidades de capital que se requiere para que otros países en desarrollo pudieran frenar su producción en beneficio del medio ambiente? No se vislumbra que las cosas salgan bien –y esto no es por pesimismo- porque no se reúne condición alguna para ello; ni siquiera las protestas de la población han sido contundentes. Por eso lo único que se augura es un gran fracaso.

3. Sin embargo, el único “triunfo” del presidente ilegítimo Calderón en Cancún –y eso es innegable- fue la demostración de un gran aparato militar que bloqueó carreteras e intimidó a los turistas, ciudadanos y manifestantes. El martes 7 los dirigentes de Vía Campesina nos impusieron un mitin a tres kilómetros de los militares porque –según ellos- “los soldados tenían órdenes de dispararnos”. Sin embargo, mientras los gobiernos de EEUU, China, Unión Europea, Japón, incluso Brasil, se carcajean de la llamada Cumbre, el tonto presidente mexicano sigue pensando en que puede engañarnos repitiendo que en México habrán acuerdos importantes para solucionar los problemas del “cambio climático”. ¿Alguien podrá creer, por lo menos escuchar, a un presidente muy desprestigiado por su absoluta dependencia a las órdenes que se dictan desde la Casa Blanca? Desde 1982 no tenemos presidente en México, sino simples peleles.

4. Los países más industrializados, los que encabezan la enorme contaminación mundial –a la cabeza de los cuales están los EEUU- les importa un carajo el calentamiento global, el deshielo, las inundaciones, el desbordamiento de mares y ríos, la muerte de millones de seres humanos por esos “fenómenos naturales incontrolables”. ¿Cómo comprometerse a colaborar para evitar la destrucción del mundo por el gran uso de contaminantes si esos países están en una competencia productiva capitalista que los hace más poderosos mientras más contamina? Las pequeñas ciudades y pueblos del mundo que han luchado por conservar limpios sus bosques, sus aguas, pero sobre todo sus vidas y formas de pensar, no crean contaminación, pero sí comienzan a sufrirla porque el avance capitalista no tiene límites; penetra por cualquier resquicio hasta lograr imponerse porque la conquista y su extensión es su única forma de vida.

5. El presidente “Calderoni”, como muchos le dicen para confundirlo con miembros de la mafia italiana, en realidad pertenece a la mafia de los yanquis conformada por Colombia, Perú, Costa Rica, España y demás gobiernos capitalistas que se ubican en la extrema derecha. Lo que en realidad persigue Calderón es que se apruebe en Cancún un resolutivo que sea inofensivo a los intereses de los grandes países que más contaminan. ¿Qué avances han salido después de cuatro días de reuniones en ese bunker militarizado instalado a más de 25 kilómetros de Cancún? Se espera que el último día, o sea, mañana viernes, salga la declaración tan deseada que, según Calderón, “anunciará logros considerables”; sin embargo, como se ha reconocido ampliamente, lo único que saldrá de la reunión son las cuentas gigantes de gastos millonarios que se han dilapidado para ese divertimento turístico. No podría ser de otra manera, el mismo Lula lo declaró.

6. ¿Por qué no llegaron los miles de altermundistas de Norteamérica, Canadá, Europa, Corea y Suramérica que tanta batalla dieron en septiembre de 2003 manifestándose y confrontándose con militares en los retenes? Quizá desde hace mucho tiempo se sabía que Calderón no tenía la menor convocatoria y que la mayoría de los países no asistirían a Cancún en este evento. ¿Por qué Lula, el presidente de Brasil, el país más poderoso de América Latina, se adelantó a decir que no asistiría a la llamada Cumbre en México porque “nada se resolvería” por la cerrazón de los países que más contaminan? Por lo que vimos en la manifestación de ayer 200 bolivianos le dieron más colorido, pero también mayor combatividad a la protesta en las calles de Cancún. Sabemos que también son ellos, cajo las indicaciones del presidente Evo Morales, los que están peleando en la reunión oficial para que los resolutivos beneficien algo a los pueblos.

7. De todas maneras, como dicen por aquí, la esperanza es lo último en morir. Aunque EEUU sigue siendo (con mucho) el país más poderoso sobre la tierra y no cesarán sus guerras para adueñarse de las riquezas del mundo, parece que las broncas entre halcones y palomas, alrededor del gobierno de Obama, se hacen mayores. China, la unión europea, el BRIC, pueden agudizar la competencia por mercados en el mundo y ello puede llevar a conflictos interesantes. Los pueblos no pueden aceptar “la paz de los sepulcros” que los inmoviliza haciéndose más sumisos. No hay que dejar de agitar la rebeldía y las insurrecciones en beneficio de la liberación de los pueblos. Sólo en ese contexto el mundo logrará también frenar a los grandes países contaminadores. ¿O se piensa acaso desligar la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático sin profundizar la lucha de clases y sin promover las revueltas revolucionarias?
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