diciembre 12, 2008

¡VICTORIA OBRERA EN CHICAGO!

La historia de la gran victoria obrera en una ocupación fabril que dominó los titulares a través del país e inspiró a sindicalistas y activistas de base de todo el mundo

por Lee Sustar. Traducido por Orlando Sepúldeva
(publicado en Socialist Worker, http://socialistworker.org, el 11 de diciembre de 2008)
corrección ortotipográfica y de propiedad idiomática para esta emisión: servicio de noticias ISA


Con un voto unánime, y después de que Bank of America y otros se comprometieran a financiar el pago de unos 2 millones de dólares en indemnizaciones, vacaciones debidas y seguros de salud, los obreros de la planta de Republic Windows and Doors en Chicago pusieron fin a su ocupación fabril, la que duró seis días, desde el 5 de diciembre. “Todo el mundo se siente fantástico,” dijo un cansado pero exuberante Armando Robles, presidente del Local 1110 de United Electrical, Radio and Machine Workers (UE).

Melvin Maclin, vicepresidente del local, estuvo de acuerdo. “Me siento maravillosamente”, dijo. “Me siento validado como un ser humano. Todos estamos llenos de gozo. Esto es importante porque muestra a los trabajadores de todo el mundo que tenemos voz, incluso en esta economía, porque somos nosotros la columna vertebral de este país. No es el jefe ejecutivo, sino la gente obrera”.

Señalando al logotipo de la compañía, Melvin continuó: “¿Ves ese letrero allá arriba? Sin nosotros, diría sólo ‘Republic’ porque nosotros hacemos las ventanas y puertas. Esto demuestra que se puede luchar, que tenemos que luchar”.

El acuerdo fue una resonante victoria para los miembros del sindicato, a quienes se les anunció hace un poco más de una semana que la fábrica cerraría en menos de tres días y que, contrario a lo establecido por la ley federal, no recibirían indemnización alguna.

Por lo tanto, para poner presión sobre la empresa y conseguir lo que se les adeudaba, los trabajadores votaron a favor de permanecer en la planta después de que esta cesara la producción el 5 de diciembre.

Con la decisión de ocupar su fábrica —una táctica utilizada por el movimiento obrero en la década de 1930, pero prácticamente desconocido en este país desde entonces—, los trabajadores de Republic desencadenaron un movimiento de solidaridad que les ayudó a obligar a uno de los mayores bancos del país a pagar dos meses de salarios y el seguro de salud, a pesar de que el banco no tenía ninguna obligación legal de hacerlo.

Lo que comenzó como un resuelto acto de unos 250 trabajadores se convirtió rápidamente en un símbolo nacional de resistencia obrera en una economía en crisis. Cientos y cientos de sindicalistas de base y sus dirigentes —no sólo de Chicago, sino de todo el Medio Oeste de Estados Unidos— llegaron a la fábrica Republic para expresar su solidaridad y llevar donaciones de alimentos y fondos urgentemente necesitados.

Sin embargo, el apoyo a la lucha en Republic fue más allá de las filas del movimiento obrero organizado. La lucha cristalizó la masiva ira por los 700 mil millones de dólares de rescate económico para Wall Street. Aunque Bank of America —acreedor principal de Republic— recibió hasta 25 mil millones de dólares de los contribuyentes, el banco se negó a financiar los 60 días de salario debidos a los trabajadores en virtud de la Ley WARN (sus siglas en inglés, que significa “aviso” también), la que obliga a la gerencia a avisar de cierres con dos meses de anticipación o pagar dos meses de sueldo. Políticos demócratas, desde el presidente electo Barack Obama hasta los concejales de Chicago, se sintieron obligados a declarar su apoyo a esta lucha.

La cobertura de prensa se vio afectada también. Por fin, los medios de comunicación no sólo pusieron de relieve una lucha laboral, sino que también usaron sus recursos para investigar a un empleador. El Chicago Tribune informó que el principal dueño de Republic, Rich Gillman, estuvo involucrado en la compra de una fábrica de ventanas, no sindicalizada en Iowa, adonde planea mover sus operaciones. Los periodistas también descubrieron pruebas de que el Bank of America se negó a reiteradas peticiones para extender el crédito a Republic, a pesar de su infusión de dinero del rescate económico.

Así, cuando la organización sindical UE decidió hacer de Bank of America el objetivo de una manifestación el 10 de diciembre, alrededor de mil personas llegaron con poco tiempo de aviso.

“Ya que estamos aquí abajo en el distrito financiero, hagamos un poco de matemáticas”, dijo el reverendo Gregory Livingston de la organización Rainbow / Push, “Bank of America recibió 25 mil millones de dólares, el Citibank otros 25 mil millones. ¿Cuánto recibieron los trabajadores? Cero. Por eso estamos aquí, en el distrito financiero. Este es el lugar donde está el dinero. La gente trabaja y adivinen de quién es el dinero en estos bancos. Adivinen qué dinero está en el mercado. Adivinen cuál dinero está en sus bolsillos. Es nuestro dinero”.

Pero lo notorio acerca de esta acción no era la ira contra los bancos, sino una tangible muestra del poder obrero. Miembros de una docena de diferentes sindicatos estuvieron allí, al igual que grupos de estudiantes, socialistas y grupos comunitarios, todos ellos inspirados por la lucha de los trabajadores de Republic.

Larry Spivack, director regional del Consejo 31 de AFSCME (sindicato de trabajadores del estado, de los condados y de los ayuntamientos), resumió el estado de ánimo en su discurso. “Mira a tu alrededor”, le dijo a la multitud, identificando las principales instituciones financieras en el lugar. “¿Quién ha creado toda su riqueza?”, preguntó. La respuesta unánime de la multitud fue: “¡Nosotros!” “¿Quién tiene el poder?” “¡Nosotros!”

Spivack continuó: “Este es un comienzo, como cuando la lucha de Haymarket tuvo lugar en 1886”, una referencia a los mártires de Chicago de la lucha por la jornada de ocho horas de trabajo, y concluyó con el grito: “¡El poder a los trabajadores!”

Unas horas más tarde, de vuelta en la planta de Republic, después de que los trabajadores habían oído los términos del acuerdo y habían votado, Bob Kingsley, el director nacional de organización de la UE, hizo una referencia similar en su evaluación de la victoria: “La importancia de esta lucha para el movimiento obrero es que en un momento en que millones de obreros americanos se enfrentan a una creciente incertidumbre económica, con más y más casos de injusticia, es necesario ser un claro símbolo de la resistencia. Los trabajadores de Republic son la cara de esa resistencia. Ellos personifican el desafío que la clase trabajadora enfrenta hoy en la economía, pero también simbolizan la esperanza de que si nosotros, como trabajadores, permanecemos unidos, si luchamos juntos, y si estamos dispuestos a empujar los límites, podemos lograr cosas increíbles. Su victoria llega en un momento en que el movimiento obrero la necesita”.

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