enero 12, 2009

Gaza: "Horror al desnudo"

ANNE MARIE MERGIER
Desde las colinas que rodean el campo de refugiados palestinos de Jabalia, ubicado al norte de Gaza, tanques israelíes disparan "contra todo lo que se mueve"; lo mismo hacen francotiradores desde casas abandonadas, dice a Proceso el activista español Alberto Arce, quien decidió permanecer en la Franja de Gaza para apoyar a la población palestina y ser testigo del horror provocado por la invasión militar.
PARÍS.- No fue fácil contactar a Alberto Arce en Gaza. Su único enlace con el resto del mundo es un teléfono celular que no siempre puede recargar. El miércoles 7, la corresponsal le hizo una breve entrevista. En ocasiones su voz se hacía inaudible por problemas técnicos, pero también por los zumbidos ensordecedores de las bombas que desgarraban el aire antes de explotar.

Arce es un periodista español freelance. Tiene 32 años y es oriundo de Asturias. Es integrante de Free Gaza, organización no gubernamental conformada por defensores de derechos humanos de Australia, Sudáfrica, Estados Unidos, Israel, Palestina y Gran Bretaña, entre otros países.
Este organismo se dio a conocer internacionalmente el pasado 29 de agosto. Sus activistas fletaron un gran velero llamado Dignity que logró romper el cerco marítimo impuesto por Israel a la Franja de Gaza, para proveer a los palestinos de medicinas y víveres. Repitieron cuatro veces su hazaña, pero el pasado 31 de diciembre, cuando intentaron de nuevo llevar ayuda humanitaria a Gaza, Dignity fue atacado en aguas internacionales por la armada de Israel. Los daños fueron leves y no resultó herido ninguno de los 15 miembros de Free Gaza.
El periodista se encuentra en el sobrepoblado campo de refugiados de Jabalia, al norte de Gaza, muy cerca de la escuela de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés) que el martes 6 fue bombardeada por los israelíes. En ese campo la gente se hacina en edificios de varios pisos y de construcción rudimentaria separados por laberintos de estrechas callejuelas.
El 2 de enero, antes de lanzar su operativo terrestre, el gobierno de Israel dejó salir a unos 400 extranjeros que se encontraban en Gaza. Arce y sus compañeros de Free Gaza rehusaron irse.
"El 28 de diciembre me quedé mirando durante mucho tiempo a Lama y Haya, de 4 y 12 años de edad, respectivamente. Eran dos hermanitas que estaban muriendo. Habían sido gravemente heridas por un misil israelí (...) Me pregunté: ¿Acaso su vida vale menos que las nuestras? En ese instante supe que no me iba a ir de Gaza", comenta Arce.
Este es un adelanto del reportaje que publica la revista Proceso en su edición 1680 que empezó a circular este domingo 11 de enero

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