abril 16, 2009

Documentos que debe leer el ciudadano OBAMA en su visita a suelo Mexicano

Por Silverio de la Mora

Desde el Comité de Base PRD calle 10 en Tijuana, B.C. 16/04/09


1.- Carta Abierta a Barack Obama del PPS. Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

Presidente del Partido Popular Socialista de México.

2.- LOS EEUU, PRINCIPAL EXPORTADOR DE ARMAS, GUERRAS E INVASIONES

Pedro Echeverría V.

3.- Felipe y Obama, Huerta y Wilson. (no se quien escribió).

4.- EL ÚLTIMO DOCUMENTO POLÍTICO DE EMILIANO ZAPATA

CARTA A VENUSTIANO CARRANZA.

5.- Al Ciudadano Barack Hussein Obama del Presidente Legitimo de México Andrés Manuel López Obrador.

Los cinco (como los 5 “cuban five”), documentos, reflejan el sentir de un México agraviado por un Imperio que no sacia sus patológicas; ‘apoderarse no solo de México sino del mundo entero’.

El estilo de vida del “American way of life” de despilfarro, egoísmo, materialismo, individualismo y consumismo, los ha llevado a tratar de postrar no solo al universo de rodillas pero a su mismo pueblo. Los ha llevado a una crisis moral, política y espiritual.

Dicho sea, la crisis económica actual la causó la clase dominante que representa Obama. Cada Presidente que entra a “gobernar” USAmerica, es sólo el representante de los dictadores más encumbrados y cobardes que jamás hayan existido; la clase económica dominante que nunca da la cara pero si dictan sentencias de guerra y crimen que acata el representante en turno e inquilino de la Casa Blanca además de dictar maneras económicamente esclavistas de vida para su pueblo.

Polk, presidente de USA en funciones en 1845 y creyente decidido de la teoría expansionista del ‘Destino Manifiesto y superior a la voluntad de los hombres’, encarnizó las ideas de adueñarse de Texas y con un proyecto más ambicioso, el de hurtar a México California y Nuevo México. La Baja California estaba en los planes.

El Tratado de Guadalupe-Hidalgo fue ratificado con una fuerte oposición del Senado de los Estados Unidos. La mayoría de sus miembros entendían que había que aprovecharse para apoderarse de “todo México” y hasta la América Central.

Por los conflictos de interés que en esos momentos se tenían con Francia e Inglaterra, los temores y firmeza de Polk salvaron a México de un robo mayor.

En ‘Grant memoirs’, Vol I, 68 dice que “la experiencia enseña que el hombre que crea obstáculos a una guerra en la cual su país esta empeñado , no importa que sea justa e injusta, no ocupa un lugar envidiable en la vida ni en la historia. “Es mejor el abogar por la guerra, la peste y el hambre” que obrar como opositor a una guerra ya empezada”.

Lincoln era Senador en los tiempos donde a México le sustrajeron el 52% de territorio sin embargo como Presidente dos años después, no enmendó el robo.

¿Porque Obama tendría que cambiar la política de “Destino Manifiesto moderno”?

Una vez consolidado el ASPAN, iniciativa México, Plan Puebla Panama, “cooperación conjunta USA-México” y tantos otros sofismas del Destino “criminal” Manifiesto , no nos sorprenda tener a OBAMA en Paseo de la Reforma en el DF o en Paseo de los Héroes en Tijuana como monumento y del tamaño que tenemos a Lincoln; “grandototote…”

Disfruten las lecturas, preferentemente escuchando el Himno Nacional Mexicano.



PARTIDO POPULAR SOCIALISTA DE MÉXICO

COMITÉ CENTRAL – DIRECCIÓN POLÍTICA


CARTA ABIERTA A BARACK OBAMA

Señor Barack Obama:

Presidente de Estados Unidos de América.

Señor:

Visita usted México de paso a Trinidad y Tobago, para la quinta Cumbre de las Américas. Estará usted aquí unas pocas horas y aislado del pueblo; sin embargo, es nuestro deber plantear por este medio lo que, si existieran las condiciones, le hubiéramos dicho de viva voz. Expresar lo que la clase obrera y el pueblo de México piensan y exigen, es fructífero, a fin de cuentas.

Desde la primera Cumbre de las Américas, en Miami, 1994, mucho han cambiado las cosas en América Latina, para bien de nuestros pueblos. Aquélla juntó a jefes de gobierno títeres, sin excepciones, por cuanto a los países al sur del Río Bravo. Por México fue aquel Ernesto Zedillo, de triste memoria. La dependencia de la región era absoluta. De ese tipo, hoy sobreviven apenas los de México y Colombia, ambos de seguro por poco tiempo, y tal vez alguno más.

La Cumbre de las Américas –usted lo sabe, dado que no es un ignorante como su predecesor en la Casa Blanca- fue ideada como el foro que agruparía a la gran potencia neocolonialista y a sus colonias; al tiburón y las sardinas, con el fin de simular pluralidad y “decisiones colectivas”. Eso se acabó. Se oirán las voces independientes de los pueblos de esta región del mundo que avanza a pasos agigantados hacia su liberación; voces a cargo de mandatarios populares y dignos, como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y otros. Ellos nos representarán a los que por ahora no tenemos voz. Sus palabras serán los ecos de las palabras cargadas de historia de Simón Bolívar, Benito Juárez y José Martí; de todos los de su estirpe, que es justamente el linaje de nuestros pueblos.

Cuba estará en el centro de la discusión, lo quiera usted o no; el presidente de Estados Unidos ya no tendrá el poder de bloquear tema alguno. Por tanto, escuchará usted la exigencia de todos nuestros pueblos de levantar el criminal bloqueo al que los gobiernos de su país han sometido a ese pueblo hermano. Será mejor que la escuche usted y la atienda. También oirá usted la demanda de nuestros pueblos y de todos los hombres y mujeres íntegros del mundo, de que sean liberados los ciudadanos cubanos, que son también y sobre todo latinoamericanos, compatriotas de la Patria Grande, a quienes con cariño se conoce como Los Cinco; son patriotas y antiterroristas presos en Estados Unidos de la manera más injusta y violatoria de las leyes vigentes ahí mismo, en su país, señor Obama, y del derecho internacional. Por cierto, se trata de Cinco Miembros Honoríficos del Comité Central del Partido Popular Socialista de México, electos en su XX Congreso como muestra de solidaridad internacionalista, razón demás para que demandemos su libertad inmediata e incondicional.

Ya no escuchará usted hablar de “libre comercio”, “reformas estructurales”, “defensa de la democracia” ni otras de esas zarandajas ideadas por los servidores del gran capital para tratar de justificar la expoliación de nuestros pueblos y el saqueo de nuestros recursos, por las poderosas empresas transnacionales –la mayoría de ellas estadounidenses- que constituyen el núcleo y la esencia del imperialismo; salvo quizá la voz rezagada y aislada de algún lambiscón, tal vez el señor Felipe Calderón se preste a ese propósito, no sería la primera vez.

Oirá usted, eso sí, la exigencia de trato respetuoso, digno, entre iguales, que corresponde a estados libres y soberanos; sabrá de la permanente exigencia de nuestros pueblos, de respeto a su autodeterminación y de no intervención en sus asuntos internos.

Por lo que hace a su breve estancia en México, señor Obama, debería usted oír lo mismo; por esta vez esto no sucederá, lamentablemente. Su interlocutor, quien en lo formal funge como presidente, no un representante de nuestro pueblo ni tiene su autoridad; se trata de un lacayo del imperialismo. Por eso, sólo le oirá usted formulismos huecos, simulaciones, ecos de las voces más negativas del pasado, como la de Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, aquel personaje ridículo y nefasto, y las de sus similares más recientes, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox.

Si no fuera un genuflexo, su interlocutor le exigiría retirar el muro de la ignominia que fue construido en nuestra frontera común por las autoridades estadounidenses para ofender a los mexicanos. Le reclamaría un trato digno, respetuoso para nuestros migrantes, que son millones, huyen hacia el norte impelidos por la miseria que nos genera la dependencia, y con su trabajo aportan riqueza al país de usted. También le demandaría no inmiscuirse, su gobierno, en los asuntos de nuestro país ni atropellar nuestra soberanía. Y lo emplazaría a retirar el bloqueo contra Cuba.

Otra vez será, no muy distante. Los mexicanos no somos sumisos. Llevamos tres grandes revoluciones ya por nuestra independencia plena, por construir una verdadera democracia y condiciones de vida equitativas. Nos hemos sacudido a otros virreyes y entreguistas. Éstos de hoy, todos los que integran la clase social hoy dominante aquí, la burguesía proimperialista, no durarán, tienen sus días contados.

¡Vivan la clase obrera y el pueblo! ¡Vivan los pueblos de América Latina, en lucha por su independencia y soberanía! ¡Viva México!

Ciudad de México, a 16 de abril de 2009.

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

Presidente del Partido Popular Socialista de México.

From: pedroe@cablered.net.mx
To: ;
Subject: OBAMA
Date: Wed, 15 Apr 2009 16:52:17 -0500

LOS EEUU, PRINCIPAL EXPORTADOR DE ARMAS, GUERRAS E INVASIONES

Pedro Echeverría V.

Obama, resguardo por 10 mil militares, decenas de aviones y helicópteros, tanques y perros de guerra, ¿algo más?

1. Después del mandatario asesino Bush cualquier presidente yanqui será “menos peor”. Llegó el negro Obama y en unos cuantos meses su popularidad se extendió por el mundo. Sin embargo, cada día que pasa, las esperanzas de cambios en el mundo y en EEUU son cada vez menores. Las poderosas estructuras económicas, políticas e imperiales yanquis son 100 veces más fuertes que cualquier presidente. Pero EEUU debe lavar un poco su imagen para recuperar parte del poder que ha perdido en los últimos ocho años y parece que a Obama ha correspondido tal tarea. La mayoría de las personas se han dejado engañar por los discursos del voluntarioso Obama; no han querido mirar la realidad yanqui que le exige el cumplimiento de su papel imperial.

2. La economía yanqui depende mucho de la industria de armamentos, de la creación de zonas de guerra, del gigantesco consumo petrolero, así como de la producción de automóviles y de otras grandes industrias. Norteamérica no puede vivir sin vender su enorme producción y mucho menos sin obtener los productos básicos que necesita. Por eso las guerras y las invasiones han sido políticas obligadas de todos sus gobiernos. La conquista de territorios y de mercados, llevando la violencia armada hasta sus últimas consecuencias, ha sido de vida o muerte para el país. Por ese motivo todos los presidentes deben responder a esa estructura y Obama, a pesar de sus discursos y de pertenecer a una raza de seres oprimidos y perseguidos, no puede ser la excepción

3. Según cifras publicadas en internet, en 1999 los EEUU obtuvieron 33 mil millones de dólares en exportación de armas, muy por encima de todos los países en los que figuran el Reino Unido que obtuvo 5 mil 200 millones, Rusia 3.1 MMD, Francia 2. 9 MMD, Alemania 1.9 MMD, Suecia 700 MD e Israel 600 MD. Desde que finalizó la Segunda Guerra mundial, unos 30 millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta, 26 millones de ellas a consecuencia del impacto de armas ligeras. Los 14 países juntos, que ocupan los primeros lugares en exportación de armas, no alcanzan el volumen de venta de los EEUU. Estas sólo son armas ligeras, ¿qué pasaría si se sumaran las armas nucleares y los misiles?

4. Si hiciéramos una historia de las intervenciones e invasiones yanquis desde el siglo XIX, desde aquella doctrina Monroe, la Guerra de Texas y la apropiación de más de la mitad del territorio mexicano en 1848, no alcanzaría espacio. Pero aquí les van algunas que he podido registrar a partir de 1954, cuando gobernaba Eisenhower. Éste ordenó la invasión de Guatemala y el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz por considerarlo inclinado al comunismo. Ese mismo año el mismo Eisenhower se confabuló con sectores militares derechistas brasileños para lograr el “suicidio” del presidente nacionalista Getulio Vargas. En 1955 ese mismo gobierno yanqui derrocó de la presidencia argentina a Juan Domingo Perón.

5. En 1961, el gobierno de Kennedy financió abiertamente la invasión a Cuba por Playa Girón buscando el derrocamiento de Fidel Castro. Tres años después el presidente Johnson estimuló un golpe de Estado en Brasil contra el presidente Quadros y al siguiente año el mismo Johnson ordenó la invasión de Dominicana para sofocar el levantamiento revolucionario de Caamaño. En 1968 propició un golpe de Estado en Panamá “para asegurar el Canal. ¿Puede olvidarse acaso que el presidente Nixon y Kissinger organizaron el derrocamiento y asesinato del presidente chileno Allende en 1973 y la imposición de Pinochet, así como el golpe militar que organizó el presidente yanqui Ford en 1975 contra el presidente Velazco Alvarado de Perú?

6. En 1981, a los pocos meses de tomar posesión, el presidente Reagan se confabuló para asesinar al presidente Omar Torrijos de Panamá y al siguiente año ayudó al Reino Unido para que le arrebataran las Islas Malvinas a Argentina. En 1983 el mismo Reagan ordenó la invasión a Granada porque médicos, maestros e ingenieros cubanos hacían labor social entre el pueblo. En 1989, ya con Bush padre, Panamá sufrió nuevamente una cruel invasión con más de cuatro mil muertos, el pretexto Noriega y el aseguramiento del Canal. Durante la década de los ochenta tanto Nicaragua como El Salvador sufrieron agresiones yanquis y, para concluir no podrá olvidarse que en 1995, con Clinton, Haití fue invadida y en 1999 Colombia tuvo que someterse a la intervención de los EEUU para asesinar a los guerrilleros de las FARC.

7. Como podrá verse, por sólo hablar de América Central, del Sur y el Caribe, todos lo presidentes recientes de EEUU intervinieron de manera violenta en la mayoría de ellos para imponer sus políticas en América; sin embargo paralelamente hicieron lo mismo en otros países y continentes: Vietnam, África, territorios árabes, Afganistán, Irak, Irán, Yugoslavia, etcétera. ¿Puede vivir acaso ese país yanqui, cuya economía armamentistas es básica, sin impulsar la guerra y la venta de armas? Obviamente no; los EEUU para vender sus armas necesitan provocar conflictos y guerras en el mundo, tal como lo han hecho a través de su larga historia. Por ese motivo los EEUU siempre se han opuesto a los planes de desarme mundial y a todos aquellos acuerdos que en la ONU han querido limitar el uso de armas nucleares.

8. En México el presidente de los EEUU, Obama, no es bienvenido, aunque el gobierno panista de Calderón, los empresarios, los medios de información, los partidos y los políticos estén desesperados por tenderle la mano. El pueblo de México es el que más ha sufrido sus agresiones y saqueos, sobre todo el racismo y la explotación de decenas de miles de sus hijos que se han visto obligados a dejar el país para contratarse como un esclavo más de los yanquis para conseguir un sustento familiar. El gobierno mexicano ha demostrado mucha sumisión y entreguismo hacia los EEUU, sobre todo a partir de 1982 cuando el FMI se convirtió en el supervisor de los programas económicos en México. ¿Después del entrenamiento de los soldados del ejército, vergonzosamente autorizado por el legislativo, sigue integrarlos a una “fuerza internacional de paz” comandada por los EEUU?

pedroe@cablered.net.mx


Felipe y Obama, Huerta y Wilson


Dos paralelismos que repiten en la historia de México; la usurpación del poder presidencial y golpe de estado tanto en 1910 como en 2006.

Obama debe saber y seguramente lo sabe que Felipe Calderón no es un presidente legítimo y también debe saber que se robó la presidencia de la república con la complicidad de su gobierno, los Estados Unidos.

Huerta asesinó al único presidente elegido limpiamente en 1911, Francisco I: Madero, con la complicidad del presidente Wilson y perpetró un golpe de estado que originó la famosa Revolución Mexicana, ahora tan traicionada por el Perreprian. Por lo menos Felipe no ha mandado matar a Andrés López Obrador, el que ganó las elecciones.

Si Obama sabe que Felipe no es presidente legítimo y viene a apoyarlo, las consecuencias lógicas son que lo va a apuntalar en el poder y con eso va apuntalar el fraude electoral, el golpe de estado, la corrupción y la impunidad. En adelante Obama no podrá hablar ni predicar nada sobre la democracia porque está apoyando la antidemocracia con todas las consecuencias que ello implica; por ejemplo, el aumento de la pobreza, el aumento del desempleo, el aumento de la inmigración ilegal, el aumento de la corrupción, el aumento de la impunidad, el aumento del narcotráfico porque este se nutre precisamente de todo lo anterior.

Todo esto debe saberlo Obama y si aún así se presenta en México, entonces sus objetivos son otros. En primer lugar los recursos naturales de México, empezando por el petróleo. Lo estamos viendo ya; Reyes Heroles acaba de firmar otro contrato con una de las empresas más corruptas de los Estados Unidos, La Halliburton donde Cheney- amigo de Bush- está metido porque en un país fallido con la impunidad y corrupción ejercidas desde la presidencia de la república es sumamente fácil apropiarse de todos ellos y la inseguridad y violencia desatada está premeditadamente promovida para convertirse en el pretexto perfecto para intervenir en el país y servirse con la cuchara grande. Todo esto no es de ninguna manera nada nuevo y la clase política corrupta mexicana lo sabe pero no le importa dada su perversidad y corrupción. Esta clase política tiene intereses políticos y monetarios que se asocian perfectamente con los intereses del imperio por lo que no solamente no se han opuesto a la visita de Obama sino que la van a estar festejando.

Obama no puede actuar en contra de los intereses de su país aunque sean injustos y voraces- aunque tarde o temprano tenga consecuencias desastrosas para los Estados Unidos-por aquello de que el que siembra recoge y recoge lo que sembró; injusticia-, porque detrás de él está una poderosísima maquinaria financiera y militar que lo han estado y seguirán estando presionando para endosar las consecuencia de sus fraudes gigantescos internos en las espaldas de los países que se dejen, como México, gracias a nuestra clase política que está totalmente perdida y podrida.

La única esperanza que le queda al pueblo de México es intervenir decididamente y atajar y acabar con los políticos criminales que se apoderaron de la presidencia de la república y de todas sus instituciones. En todo el mundo los pueblos se están levantando, tanto en Asia como en Europa y ahora en América del Sur. Vamos a ver cuando nos toca a nosotros. La pregunta no es si nos va a tocar o no sino cuando. El hambre es canija y Felipe con Carstens la están promoviendo alegre y estúpidamente.


EL ÚLTIMO DOCUMENTO POLÍTICO DE EMILIANO ZAPATA

CARTA A VENUSTIANO CARRANZA


El día de hoy se cumplen noventa años del asesinato del general Emiliano Zapata. Para recordarlo en su exacta dimensión de dirigente popular, líder político y revolucionario consecuente, el servicio de noticias ISA reproduce aquí el último documento político firmado por el Caudillo del Sur, escrito menos de un mes antes de su asesinato. Es una carta abierta dirigida a Venustiano Carranza, en la que hace una radiografía cruda del curso derechista que la Revolución empezaba a tomar al ser dirigida por los nuevos catrines. A noventa años de su hechura, cualquier semejanza con la realidad actual de México no es mera coincidencia. Se podrían cambiar algunos nombres y parecería haberse escrito hoy.

Cuartel General del Ejército Libertador en el

Estado de Morelos, marzo 17, 1919

Un sello que dice: República Mexicana.- Ejército Libertador.

Cuartel General del Ejército Libertador en el Estado de Morelos.


Al C. Venustiano Carranza.-

México, D. F.

Como ciudadano que soy, como hombre poseedor del derecho de pensar y hablar alto, como campesino conocedor de las necesidades del pueblo humilde al que pertenezco, como revolucionario y caudillo de grandes multitudes, que en tal virtud y por eso mismo he tenido oportunidad de reconocer las reconditeces del alma nacional y he aprendido a escudriñar en sus intimidades y conozco de sus amarguras y de sus esperanzas; con el derecho que me da mi rebeldía de nueve años siempre encabezando huestes formadas por indígenas y por campesinos; voy a dirigirme a usted, C. Carranza, por vez primera y última.

No hablo al Presidente de la República, a quien no conozco, ni al político, del que desconfío; hablo al mexicano, al hombre de sentimiento y de razón, a quien creo imposible no conmuevan alguna vez (aunque sea un instante) las angustias de las madres, los sufrimientos de los huérfanos, las inquietudes y las congojas de la patria.

Voy a decir verdades amargas; pero nada expresaré a usted que no sea cierto, justo y honradamente dicho.

Desde que en el cerebro de usted germinó la idea de hacer revolución, primero contra Madero y después contra Huerta, cuando vio que aquél caía más pronto de lo que había pensado; desde que concibió usted el proyecto de erigirse en jefe y director de un movimiento que con toda malicia denominó “constitucionalista”; desde entonces pensó usted, primero que nada, en encumbrarse, y para ello, se propuso usted convertir la revolución en provecho propio y de un pequeño grupo de allegados, de amigos o de incondicionales que lo ayudaron a usted a subir y luego lo ayudasen a disfrutar el botín alcanzado: es decir, riquezas, honores, negocios, banquetes, fiestas suntuosas, bacanales de placer, orgías de hartamiento, de ambición de poder y de sangre.

Nunca pasó por la mente de usted que la revolución fuera benéfica a las grandes masas, a esa inmensa legión de oprimidos que usted y los suyos soliviantan con sus prédicas. ¡Magnífico pretexto y brillante recurso para oprimir y para engañar!

Sin embargo, para triunfar fue preciso pregonar grandes ideales, proclamar principios, anunciar reformas.

Pero para poder evitar que la conmoción popular (peligrosa arma de dos filos) se volviese contra el que la utilizaba y la esgrimía; para impedir que el pueblo, ya semilibre y sintiéndose fuerte, se hiciera justicia por sí mismo, se ideó la creación de una dictadura, a la que se dio el nombre novedoso de “dictadura revolucionaria”.

Se encontró luego la fórmula apropiada; se pronunciaron palabras sugestivas; eran precisas, indispensables, la unidad de dirección y de impulso, la cohesión entre los revolucionarios, la rapidez para concebir, la energía y la prontitud para ejecutar.

Todo eso, que no podrá tener cabida en una asamblea deliberante, se otorgó a un solo hombre, que fue usted, y desde entonces fue el único amo de las filas del constitucionalismo.

Para hacer triunfar las reivindicaciones libertarias de la revolución, se necesitaba un dictador —se dijo entonces—-. Los procedimientos autocráticos eran inevitables para imponerse a una sociedad refractaria a los principios nuevos.

En otros términos, la fórmula de la política llamada constitucionalista fue ésta: “Para establecer la libertad hay que valerse del despotismo”.

Sobre estos sofismas se fundó la autoridad de usted, el absolutismo y la omnipotencia de usted.

¿Cómo y de qué forma ha hecho usted uso de esos exorbitantes poderes, que habían de traer el triunfo de los principios?

Aquí es preciso, para no pecar de ligero, analizar con calma y pasar revista retrospectiva a los hechos desarrollados durante la ya bien larga dominación de usted.

En el terreno económico y hacendario, la gestión no puede haber sido más funesta.

ancos saqueados; imposiciones de papel moneda, una, dos o tres veces, para luego desconocer, con mengua de la República, los billetes emitidos; el comercio desorganizado por estas fluctuaciones monetarias; la industria y las empresas de todo género, agonizando bajo el peso de contribuciones exorbitantes, casi confiscatorias; la agricultura y la minería pereciendo por falta de garantías y de seguridad en las comunicaciones; la gente humilde y trabajadora, reducida a la miseria, al hambre, a las privaciones de toda especie, por la paralización del trabajo, por la carestía de los víveres, por la insoportable elevación del costo de la vida.



En materia agraria, las haciendas cedidas o arrendadas a los generales favoritos; los antiguos latifundios de la alta burguesía, reemplazados en no pocos casos, por modernos terratenientes que gastan charreteras, kepí y pistola al cinto; los pueblos burlados en sus esperanzas.



Ni los ejidos se devuelven a los pueblos, que en su inmensa mayoría continúan despojados; ni las tierras se reparten entre la gente de trabajo, entre los campesinos pobres y verdaderamente necesitados.



En materia obrera, con intrigas, con sobornos, con maniobras disolventes, y apelando a la corrupción de los líderes, se han logrado la desorganización y la muerte efectiva de los sindicatos —única defensa, principal baluarte del proletariado en las luchas que tiene que emprender por su mejoramiento.



La mayor parte de los sindicatos sólo existen de nombre; los asociados han perdido la fe en sus antiguos directores, y los más conscientes, los que valen, se han dispersado llenos de desaliento.



Hoy se trata, al parecer, de infundirles vida nueva, pero con miras políticas (como siempre) y bajo la corruptora sombra del poder oficial. Acabamos de ver mítines obreros presididos y “patrocinados” (!) por un gobernador de provincia bien conocido como uno de los servidores incondicionales de usted.



Y ya que se trata de combinaciones de orden político, asomémonos al terreno de la política, en el que usted ha desplegado todo su arte, toda su voluntad y toda su experiencia.



¿Existe el libre sufragio? ¡Mentira! En la mayoría, por no decir en la totalidad de los estados, los gobernadores han sido impuestos por el centro; en el Congreso de la Unión figuran como diputados y senadores creaturas del Ejecutivo y en las elecciones municipales los escándalos han rebasado los límites de lo tolerable y aun de lo verosímil.



En materia electoral, ha imitado usted con maestría y en muchos casos superado a su antiguo jefe Porfirio Díaz.



Pero ¿qué digo? En algunos estados no se ha creído necesario tomarse siquiera la molestia de hacer elecciones. Allí siguen imperando gobernadores militares impuestos por el Ejecutivo federal que usted representa, y allí continúan los horrores, los abusos, los inauditos crímenes y atropellos del periodo preconstitucional.



Por eso decía yo al principio de esta carta, que usted llamó con toda malicia, al movimiento emanado del Plan de Guadalupe, revolución constitucionalista, siendo así que en el propósito y en la conciencia de usted estaba el violar a cada paso y sistemáticamente la Constitución.



No puede darse, en efecto, nada más anticonstitucional que el gobierno de usted; en su origen, en su fondo, en sus detalles, en sus tendencias.



Usted gobierna saliéndose de los límites fijados al Ejecutivo por la Constitución: usted no necesita de presupuestos aprobados por las Cámaras; usted establece y deroga impuestos y aranceles; usted usa de facultades discrecionales en Guerra, en Hacienda y en Gobernación; usted da consignas, impone gobernadores y diputados, se niega a informar a las Cámaras; protege al pretorianismo y ha instaurado en el país, desde el comienzo de la era “constitucional” hasta la fecha, una mezcla híbrida de gobierno militar y de gobierno civil, que de civil no tiene más que el nombre.



La soldadesca llamada constitucionalista se ha convertido en el azote de las poblaciones y de las campiñas. Según confesión de los más altos jefes de usted (nada menos que el secretario de Guerra, José Agustín Castro), la revolución se extiende y nuevos rebeldes aparecen cada día, en gran parte debido a los excesos y desmanes de jefes sin honor y carentes de todo escrúpulo, que, olvidando su carácter de guardianes del orden, son los primeros en trastornarlo con sus crímenes y sus actos de vandalismo.



Esa soldadesca, en los campos, roba semillas, ganados y animales de labranza; en los poblados pequeños, incendia o saquea los hogares de los humildes, y en las grandes poblaciones especula en grande escala con los cereales y semovientes robados, comete asesinatos a la luz del día, asalta automóviles y efectúa plagios en la vía pública, a la hora de mayor circulación, en las principales avenidas, y lleva su audacia hasta constituir temibles bandas de malhechores que allanan las ricas moradas, hacen acopio de alhajas y objetos preciosos, y organizan la industria del robo a la alta escuela y con procedimientos novísimos, como lo ha hecho ya la célebre mafia del “automóvil gris”, cuyas feroces hazañas permanecen impunes hasta la fecha, por ser directores y principales cómplices personas allegadas a usted o de prominente posición en el ejército, hasta donde no puede llegar la acción de un Gobierno que se dice representante de la legalidad y del orden.



Y, sin embargo, usted acaudilló a todos esos hombres; usted, su Primer Jefe; usted sigue siendo el responsable ante la ley y ante la opinión civilizada, de la marcha de la administración y de la conducta del ejército, y sobre usted recaen esas manchas y a usted salpica ese lodo.



¡Con cuánta razón los gobiernos extranjeros no tienen confianza en el de usted, y con qué justo motivo el de Francia se ha negado a recibir al enviado constitucionalista, considerándolo como el representante de una facción y no como el funcionario de un gobierno!



Las naciones extranjeras recuerdan la conducta de usted durante el periodo del gran conflicto guerrero, y no tienen para usted sino recelos, desconfianza y hostilidad.



Usted protestó ser neutral, y se condujo como furioso germanizante; permitió y azuzó la propaganda contra las potencias aliadas, protegió el espionaje alemán, obstruccionó y perjudicó el capital, los intereses y las finanzas de los extranjeros hostiles al káiser.



Usted, con sus desaciertos y tortuosidades, con sus pasos en falso y sus deslealtades en la diplomacia, es la causa de que México se vea privado de todo apoyo por parte de las potencias triunfadoras, y si alguna complicación internacional sobreviene, usted será el único culpable.



Usted ha orillado a nuestro país a la ruina en lo económico, en lo financiero, en lo político y en el orden internacional.



La política de usted ha fracasado ruidosamente.



Usted ofreció y anunció que por medio de un régimen dictatorial que disfrazó con el nombre de Primera Jefatura, haría la paz en la República, mantendría la cohesión entre los revolucionarios, consolidaría el triunfo de los principios de reforma.



La paz no se ha hecho, ni se hará nunca con los procedimientos que usted emplea y con el desprestigio que sobre usted pesa. Los revolucionarios, los de la facción constitucionalista, los que usted ofreció unir, están cada vez más desunidos: así lo confesó usted en su último manifiesto, y en cuanto a los ideales revolucionarios, yacen maltrechos, destrozados, escarnecidos y vilipendiados por los mismos hombres que ofrecieron llevarlos a la cumbre.



Nadie cree ya en usted, ni en sus dotes de pacificador, ni en sus tamaños como político y como gobernante.



Es tiempo de retirarse, es tiempo de dejar el puesto a hombres más hábiles y más honrados. Sería un crimen prolongar esta situación de innegable bancarrota moral, económica y política.



La permanencia de usted en el poder es un obstáculo para hacer obra de unión y de reconstrucción.



Por la intransigencia y los errores de usted, se han visto imposibilitados de colaborar en su Gobierno, hombres progresistas y de buena fe que hubieran podido ser útiles a México.



Esos hombres, esos intelectuales, esa juventud pletórica de ideales, esa gente nueva, no mancillada, no corrompida ni gastada, esos revolucionarios de ayer, se han apartado de la cosa pública llenos de desencanto; esos jóvenes que se han iniciado en los grandes principios de la revolución y sienten infinita ansia de realizarlos; esos enamorados del ideal, que hoy llevan el alma impregnada de anhelo por un gobierno serio, honrado, fuerte, impulsado por anhelos generosos y atento a cumplir los compromisos contraídos en hora solemne.



Devuelva usted su libertad al pueblo, C. Carranza; abdique usted sus poderes dictatoriales, deje usted correr la savia juvenil de las generaciones nuevas. Ella purificará, ella dará vigor, ella salvará a la patria.



Y si usted, como simple ciudadano, puede colaborar en la magna obra de reconstrucción y de concordia, sea usted bienvenido.



Pero, por deber y por honradez, por humanidad y por patriotismo, renuncie usted al alto puesto que hoy ocupa y desde el cual ha producido la ruina de la República.



Nuevos horizontes se presentan para la patria. El señor doctor don Francisco Vázquez Gómez, hombre conciliador y atingente, antiguo y firme revolucionario, invita a la unión a los mexicanos, y ha encontrado una fórmula de unificación y de gobierno, dentro de la que caben todas las energías sanas, todos los impulsos legítimos, el esfuerzo de todos los intelectuales de buena fe y el impulso de todos los hombres de trabajo.



Bajo esa nueva dirección se podrá hacer patria, se fundará una paz definitiva, se reorganizará el progreso, se consolidará un gran Gobierno de la unificación revolucionaria.



Y para allanar esa obra que de todas maneras habrá de realizarse, sólo hace falta que usted cumpla con un deber de patriota y de hombre, retirándose de lo que usted ha llamado Primera Magistratura, en la que ha sido usted tan nocivo, tan perjudicial, tan funesto para la República.



Emiliano Zapata.


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México, Distrito Federal a 15 de abril de 2009

Ciudadano Barack Hussein Obama
Presidente de los Estados Unidos de América
P r e s e n t e


Ciudadano Presidente Obama:

Llega usted a nuestro país en tiempos aciagos cuando la mayoría de nuestro pueblo vive agobiado por la pobreza, el desempleo y la inseguridad.

Estos males, Presidente Obama, han sido causados por un grupo que se apoderó del Estado para imponer una política de pillaje a costa del sufrimiento de muchos y en detrimento del interés público.

Usted no debiera ignorar que la oligarquía imperante en México se conformó al amparo de las falacias del modelo neoliberal y a partir de que un Presidente ilegítimo, Carlos Salinas (1988-1994), entregó a sus allegados, –especuladores, traficantes de influencias y políticos corruptos–, empresas públicas, bancos y otros bienes del pueblo y de la nación. Al paso del tiempo, estos personajes no sólo siguieron acumulando riquezas, como no se ha visto en ninguna otra parte del mundo, sino que también fueron adquiriendo poder político hasta convertirse en una élite dominante que está colocada por encima de las instituciones constitucionales. Además, son dueños o controlan los principales medios de comunicación y fueron los que promovieron el fraude electoral de 2006 para impedir un verdadero cambio e imponer a un pelele en la Presidencia de la República.

Como es obvio, a esta mafia no le ha importado el destino del país y mucho menos el bienestar de la gente. Durante más de dos décadas, México ha sido uno de los países con menor crecimiento en el mundo; desde 1983 se desmanteló la política de fomento económico y de generación de empleos; se dejó sin apoyo a los productores del campo, y se descuidó de manera deliberada el sector energético para arruinarlo y justificar la privatización de la electricidad y de la industria petrolera. El saldo del vandalismo y de esta absurda política es realmente lamentable: nuestro extraordinario pueblo ha sido condenado a la sobrevivencia o al destierro. A los jóvenes se les ha cancelado el futuro pues no tienen oportunidades de trabajo ni de estudios. Ya no hay movilidad social y ahora para salir adelante sólo han dejado el camino de la migración y el de las conductas antisociales. Millones de mexicanos viven hacinados, abandonados, enfermos y sin seguridad social.

Presidente Obama: el hecho de hacer de su conocimiento esta tragedia no implica de ninguna manera pedir su intervención en un asunto que habremos de resolver los mexicanos en pleno ejercicio de nuestras libertades y soberanía. Por fortuna existe en nuestro país un movimiento ciudadano fuerte, pacífico y decidido a derrotar a la oligarquía para devolverle el poder al pueblo y hacer valer la democracia.

Si nos dirigimos a usted es para exponerle que el fenómeno migratorio y la inseguridad se han originado por causas políticas, económicas y sociales, y es un error enfrentarlos sólo con medidas coercitivas, como si se tratara de un pleito entre policías y bandidos.

Los muros en la frontera, las redadas, la militarización y las amenazas de mano dura son recursos propagandísticos que en el mejor de los casos atienden los efectos pero no resuelven el problema. La solución de fondo, la más humana y eficaz pasa necesariamente por combatir la corrupción y la pobreza; es decir, la tranquilidad, la seguridad y la paz social son frutos de la justicia.

Asimismo, nuestro movimiento no permitirá ninguna “acción conjunta” que conduzca a la instauración de un estado de sitio y a la violación sistemática de los derechos humanos. Consideramos que la relación entre nuestros países debe sustentarse en el respeto mutuo y en la cooperación para el desarrollo.

Ciudadano Presidente Obama: ojalá usted tenga la virtud y la suerte que tuvo en circunstancias parecidas ese gran estadista, el Presidente Franklin Delano Roosevelt, quien supo devolverle la esperanza a su pueblo y aplicó una política de buena vecindad con los países de América Latina y el Caribe, y en particular con México.

Bienvenido a nuestro país.


Atentamente


Andrés Manuel López Obrador
Presidente Legítimo de México



No se permitirá ninguna acción conjunta México-Estados Unidos, encaminada a la instauración de un estado de sitio nuestro país, aclara López Obrador

México, Distrito Federal
Miércoles 15 de abril de 2009

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