febrero 21, 2008

Las tendencias económicas actuales y el petróleo

Por Félix Herrero y Diego Mansilla (INFOMORENO)

Las tendencias de la economía mundial actual, y en particular la crisis financiera en EEUU, son elementos centrales a considerar en el desarrollo de las políticas petroleras, en particular de los países fuertemente dependientes de los hidrocarburos para su abastecimiento energético.

Estamos en una época de grandes corrientes novedosas, provocadas por los actos recientes de los hombres o como resultados de prácticas seculares con serias incidencias en campos como el de la geología. Las estamos viviendo ahora: son tendencias sociales, económicas y tecnológicas que se manifestaron con fuerza en los meses recién transcurridos.

El diccionario de la Real Academia nos dice que la primera de las acepciones de ´tendencia´ es la propensión o inclinación en los hombres y las cosas hacia determinados fines. Estas inclinaciones que estamos viendo y viviendo son de distinta naturaleza, pero señalan un cambio importante en el presente y modelan el futuro. Son de diversa naturaleza, pero incidirán en todas las actividades, entre ellas, por supuesto, las energéticas y petroleras.

¿O acaso la intensa crisis financiera de los subprimes hipotecarios no tendrá efectos importantes en la organización del modelo petrolero mundial? ¿O la suba persistente de los precios del oro, de los productos agrícolas y de los hidrocarburos no provocará efectos trascendentes en los modelos energéticos de las naciones y continentes? ¿O los compromisos de creación e intensificación de la integración de nuestra región, como el último ejemplo que nos acaba de dar Centroamérica, no debilitarán las clásicas relaciones de dependencia de nuestros países? ¿El camino hacia el precipicio del agotamiento geológico de los hidrocarburos, cada vez más reconocido en muchas partes del mundo, no tendrá acaso consecuencias difíciles de imaginar en países como Estados Unidos, que durante cien años se autoabasteció de petróleo y abasteció de combustibles a muchos otros países? ¿Será acaso posible qué las matrices energéticas tradicionales de muchos países fuertemente dependientes de los hidrocarburos se puedan mantener por mucho más tiempo? Los nuevos descubrimientos de gas y petróleo crudo en Brasil, Bolivia, Perú y otros países, ¿no tendrán importantes efectos en nuestra región?

En nuestros países, no podemos darnos el lujo de ignorar todas esas tendencias, de no analizar sus efectos, no saber si son tendencias estructurales o meramente de modas.

Veamos algunos casos: la crisis financiera de Estados Unidos, con la caída de su moneda, la suba del petróleo, del oro y de los productos agrícolas pone en riesgo el poder económico de Estados Unidos. Poder económico, político y militar que fue indiscutido desde fines de la primera posguerra mundial (cuando el petróleo reemplazó al carbón, y Estados Unidos a Gran Bretaña como potencia mundial) hasta el inicio de este siglo XXI.

Quienes recuerdan el poder omnímodo de 'las siete hermanas' verán que ese poder ha entrado al crepúsculo en el ´up-stream´ (aunque no ha desaparecido) y no se puede comparar con el que vienen construyendo en el mundo las empresas de petróleo estatales. Hoy las 7 hermanas se han reducido a cinco [las estadounidenses ExxonMobil, y ChevronTexaco, la anglo estadounidense BP (British Petroleum/Amoco), la británica Shell y la franco belga Total (Total/Fina/ELF)].

Por otra parte, la concentración financiera de la banca estadounidense y europea, con grandes bancos estrellas en peligro de supervivencia, ya mira con envidia la acumulación de capital de los grandes ´Fondos Soberanos de Riqueza´ (o ´de Inversión´) nacidos a partir de la recuperación nacional de la renta petrolera. También se puede ver en el 'cuadro 1' cómo sus bancos son parcialmente adquiridos por los países con reservas hidrocarburíferas administradas por las empresas petroleras estatales.

Ahora mismo se están registrando adquisiciones de acciones de los bancos estadounidenses y europeos(1) por los fondos soberanos de dichos países (o de algunos que, incluso, son importadores de crudo, como China). Con la compra de una pequeña participación accionaria en bolsa, algunas petroleras estatales pueden mostrar que tienen un valor de mercado superior a las clásicas compañías petroleras. Por ejemplo, el valor accionario de PetroChina superó ampliamente al de ExxonMobil, situación que nadie podría haberse imaginado hace diez años (2).

Cuadro 1. Caída financiera del Imperio: transferencias de propiedad accionaria de bancos estadounidenses a fondos asiáticos y árabes (Ver gráfico 1).

Pero junto a estas tendencias cabalgan otras que el tiempo nos dirá si se extienden al territorio de numerosos países o continentes, y si son duraderas en el tiempo. Son las tendencias cuya evolución debe ser observada minuciosamente: la integración energética de América Latina y Sudamérica, el intento de modificar las actuales matrices energéticas para salir de la vulnerabilidad que presentan, como ahora manifiesta desear Perú; los nuevos descubrimientos como Tupí en Brasil y en otros países sudamericanos; son todos elementos que señalan una mayor inversión en exploración en nuestra región, con una decisión más permanente de la que existió hasta ahora en el sector de los hidrocarburos.

Las matrices fuertemente dependientes del crudo y del gas natural tienen una vulnerabilidad futura muy grande, dado el agotamiento del petróleo y los efectos ocasionados por su encarecimiento a los países que no lo tienen o necesitan importar. El 'Cuadro 2' muestra la gran dependencia de México y Argentina, y como la mayoría de los países latinoamericanos están en una situación más pronunciada que el promedio mundial. Son, en general, los países más desarrollados del mundo los que tienen menor dependencia hidrocarburífera, y siguen intentando disminuirla aún más.

Cuadro 2. América Latina. Dependencia hidrocarburífera en la matriz energética primaria. 2007 (ver Gráfico 2)

El país que no conozca ni analice continuamente las tendencias actuales no tendrá futuro, como no lo tendrán los países que no cuenten con reservas hidrocarburíferas, si no establecen una política de integración con los países que sí las tienen. Las nuevas tendencias (la financiera y la petrolera) están fuertemente vinculadas a las otras que mencionamos. No se puede hacer un análisis correcto si no se consideran integralmente las tendencias que influyen en la conformación de nuevas relaciones internacionales, el alcance de las integraciones entre las naciones, y los niveles de independencia y desarrollo de las economías nacionales.

Notas:
1) En el último trimestre de 2007 se han visto resultados que, si no fuera por el apoyo de la reserva monetaria de Estados Unidos (y de los fondos de inversión chinos y árabes), este país estaría llegando a un colapso financiero. El Citigroup tuvo una pérdida neta de 9.830 millones de dólares en ese trimestre, y Merryl Lynch, para no ser menos, reportó una pérdida de 9.800 millones de dólares, y ambos han sufrido depreciaciones de activos cercanas al 50% durante el año 2007.
2) PetroChina ocupa el primer lugar del mundo en capitalización de mercado, con 880.000 millones de dólares, la norteamericana ExxonMobil pasó al segundo con 511.000 millones y la rusa Gazprom alcanzó el tercer lugar con 345.000 millones de dólares (en 'Red Cat Journal', 11 de noviembre de 2007; véase Alfredo Jalife Rhame, 'Extinción de las transnacionales petroleras en 10 años', La Jornada, México, 16 de enero de 2008).

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