septiembre 16, 2009

Los Chuchos, otra vez a espaldas del pueblo

“Juanito” y el síntoma de la maniobra

Por Jesús Peraza Menéndez / Poresto.net

(I y II)

“Juanito” es el personaje construido al calor de un proceso electoral ocurrido en la más absoluta decadencia del sistema político mexicano, esto no significa que no se pueda resarcir pero igual se puede terminar, en eso estamos. Contra el movimiento de resistencia electoral, se utilizaron todos los recursos para no permitir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Especialmente en la delegación Iztapalapa por su dimensión simbólica, pues representaba el bastión del voto cautivo-clientelar de los Chuchos que les daba para controlar el PRD del Distrito Federal y, con ello, mantener desde la izquierda la presencia de los grupos-fácticos para reventar las luchas políticas; el operador de los empresarios y medios es el oaxaqueño Rene Arce. Pero los Chuchos perdieron con Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y ahora se unieron todas las fuerzas reaccionarias en santa alianza para derrotar la resistencia popular de Iztapalapa que ha desbordado sus controles.
En primer lugar, desde el interior del PRD una fracción de los Chuchos, convenientemente “distanciada”, de Jesús Ortega, con la injerencia directa de la Secretaría de Gobernación, y la sumisión del tribunal electoral logran una maniobra espectacular, con la que anula la candidatura de Clara Burgara, electa por mayoría; mayoría que el tribunal sin elementos pone en duda. Sin embargo, apareció el nombre y la foto en la boleta electoral de Clara Burgara, pero los votos que obtuvo, según “este fallo inapelable de justicia”, serían para Silvia Oliva la esposa de Rene Arce destacado Chucho, así son los procesos y la justicia electoral “por objetivos” de acuerdo con el plan del salinismo para restaurar el control sistémico seriamente deteriorado. Entonces, con esta “legalidad”, se votaría por una pero quedaría la otra: quedó Juanito pese a todo. Confirmando la mayoría de la votación para el candidato del AMLO, esta es una clave de la coyuntura política, el movimiento no perdió la brújula no se desorientó, pero ahora deberá resistir el embate mediático-leguleyo, que deja claro que la mayoría no manda, que su opción “legal” pero ilegítima, es la sumisión aceptando a los “dirigentes de izquierda” que sirven a la derecha: los Chuchos. Con esta realidad, el movimiento perderá en los tribunales lo que gana en las elecciones; así se impusieron los Chuchos en el PRD, así han intentado derrotar al movimiento de resistencia electoral en Iztapalapa.
O se retiraban a la pasividad o la única posibilidad dentro de la ley electoral para mantenerse en la lucha política, pacífica, era cambiar el voto por “Juanito”, cuyo nombre es Rafael Acosta, el ser humano, vendedor ambulante de verduras y paletas, a quien registró el Partido del Trabajo (PT) como su candidato. Dicen los analistas del régimen, se burlan de él y él se burla de todos, es el cinismo sistémico. En acto-público-de-masas, frente a la mayoría, se comprometió a que, en caso de ganar las elecciones con el voto de estas masas avanzadas, disciplinadas y movilizadas para vencer la embestida mediática-política-empresarial, debería renunciar para ceder el turno de la administración de la delegación política a Clara Burgara, que eligió la mayoría que ahora le escatima Juanito con el consejo de los poderes-fácticos.


Resulta ahora, que Juanito se rebela y se revela. Por un lado, rompe su compromiso cuando descubre que “ganó”, que no son las masas las que ganan sino los individuos, que es un “éxito personal” despojado de todo compromiso y de control popular, igual que cualquier concurso de televisión o competencia deportiva. Juanito saltó de los muchos-anónimos-ignorados, para ser famoso como un futbolista, un boxeador, un cantante. Él ahora, es un político-mediático, o un prospecto de prospero empresario que empezó desde abajo en las lides políticas para enriquecerse con la corrupción; por un tiempo vivirá la abundancia que no imaginó obtener y tan fácilmente, lo demás no importa, no hay conciencia o se pierde, pues “haiga sido como haiga sido”: la sangre es el dinero o el dinero es de sangre, como decía José Revueltas.
Por otra parte afloran sus más íntimas fantasías de poder, no ha pensado en una sociedad con justicia. Luchó cuanto pudo, hasta que la vida —por suerte— lo convirtió en poderoso, nada hay que perder. Esta vanidad egocéntrica es el ideal de la cultura, explotado abiertamente por los poderes fácticos, las televisoras, las fracciones más corruptas de los partidos políticos y los empresarios que aceptan esta visión superficial de una eterna competencia deportiva en la que, valiéndose de todo lo que se pueda sin la menor ética para la vida, hay que ganar pese a la humanidad.

“Juanito” y el síntoma de la maniobra política

2009-09-16

El ensayo político de un movimiento popular

Por Jesús Peraza Menéndez

(II)

La flexibilidad a modo, de la ley, tan maniobrable por sus vacíos, que los grupos fácticos llenan en los hechos con campañas mediáticas, sin regulación o con una tibia regulación jurídica más bien, postra al Estado para servir a la élite del poder.

Se valen de las más variable interpretaciones, las que al final hacen impunes a los miembros de los poderes, de hecho a los privilegiados, mientras someten a procesos jurídicos interminables (mantiene presos por años a los opositores y luego los libera por faltas de pruebas, como a los hermanos Cerezo o a la compañera Jacinta, india ñañu, dos casos actuales, esta última está en espera de su libertad, pues la PGR desistió de sus infundadas acusaciones), o fallan equivocadamente, para luego disculparse o impone con un acento clasista o en términos modernos elitistas (dictan cadena perpetua contra los más resistentes opositores, como Ignacio del Valle y compañeros de San Salvador Atenco).
A Clara Burgara, el tribunal electoral le quitó la candidatura pero dejaron su nombre para ser votada sin que sea posible su reconocimiento, es un acertijo-indescifrable-de-la-ley-injusta, que beneficia a las elites. La ley está para proteger a los poseedores de los desposeídos. Cuando la ley alcanza para juzgar los crímenes de los poseedores, las cámaras de diputados y senadores, incondicionalmente comprables, cambian el sentido de la ley para dejar a salvo a las élites y condenar a los desposeídos. Perdonan el saqueo de los bancos y transfieren sus deudas para que las paguen los trabajadores. Cada presidente de la república es investido de una carta de impunidad y cobra al erario hasta que se muere, ni entrega cuentas y se beneficia con sus fechorías: así de fácil.
La élite del poder con los Chuchos. Creyeron que con el dictamen del tribunal había terminado este juego de mesa con la masa de maniobra, no habían constatado una mayoría más consciente y avanzada en Iztapalapa a favor de AMLO y Clara Burgara, mayoría a la que traicionó René Arce con Chucho Ortega, cuando se impusieron en la dirección del PRD, contra lo que votaron su clientes cautivos de Iztapalapa. AMLO, con el movimiento social --y sólo así--, hace un nuevo ejercicio, delicado pero inteligente, que permite exhibir la maniobra, con el triunfo de Juanito; en la resistencia está la mayoría. Sin duda alguna, el tribunal mostró su parcialidad corrupta, los Chuchos su incondicional entrega a los empresarios y medios (en Iztapalapa se ejercen unos 3 mil millones de pesos por año ¿habrá negocios jugosos?), ¿cómo es que estos juegan con la gente y su desprecio por el pueblo? El castigo mediático es: no gobernarán porque Juanito los traicionará. Pero en contra-sentido, no han perdido porque están en resistencia y son la mayoría. Esta es la correlación de fuerzas ahora, todo lo demás son maniobras destinadas a quebrar el espíritu de lucha de los iztalapeños.
Esta experiencia en Iztapalapa, para el movimiento de resistencia electoral de AMLO, plantea varias líneas. Una es la distancia entre los dirigentes, los que seguramente saben a dónde va el movimiento con su dirección política y sus métodos, lo que no logran acortar es la distancia entre los “generales” con los “soldados y soldaderas” (como se llamaron a las combatientes mujeres en la Revolución Mexicana. La Convención Nacional Democrática (CND) las “Adelitas”). De tal forma, que los puestos de elección popular recaen en los mismos personajes que saltan de una cámara a otra, de una delegación a una diputación, del partido a la jefatura de gobierno o las gubernaturas; en esa lógica de las estirpes de la clase política, buen número ha probado su incapacidad para representar al movimiento popular que los llevó a esas posiciones. Más bien se vuelven incondicionales de la élite del poder, como Carlos Navarrete, premiado con la presidencia del Senado por sus labores de zapa contra el movimiento social, este otro “Juanito”, al que le encanta la buena vida que le provee la grilla, le gusta el poder de dominación, es un legítimo trepador. Mientras no se fortalezcan los organismos de base con gestión popular, las asambleas a “dedo alzado” han de convertirse en cientos o miles de consejos de gestión popular en la que participen bases y dirigentes para procesar las transformaciones en las realidades de cada barrio, colonia popular, pueblo tradicional, escuela, mercado, maquiladora, con los comerciantes pequeños y ambulantes como Rafael Acosta y los trabajadores asalariados y los empleados. (Continuará)

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