noviembre 30, 2010

Década panista en Los Pinos


Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

Acción Nacional estuvo de manteles largos. En su septuagenaria existencia festejó su primera década en la Presidencia de la República, a cumplirse el 1 de diciembre, fecha en la que también el otrora presidente del blanquiazul concluye su cuarto año de gobierno y comienza el declinante, sino es que fatídico, penúltimo año del sexenio.

A figuras de la elite panista –sellada por 11 familias-- les resulta complicado asumir la década como un todo. Hasta ayer, por ejemplo, no se conocía una visión de Felipe de Jesús Calderón al respecto, y es difícil que se produzca porque rencoroso y de mecha corta como es, al decir de algunos allegados al primer círculo del poder presidencial, está más atareado en la disputa y el golpeteo con Vicente Fox Quesada que en el indispensable deslinde sexenal. Germán Martínez, el presidente del PAN que pocos recuerdan, llegó a anunciar que con Calderón, su jefe, el partido llegaría a Los Pinos por primera vez.

Acomodarse al entramado del viejo sistema político, que se mantiene intacto en sus principales ejes autoritarios es, para decirlo en palabras de Javier Corral Jurado, la gran tarea incumplida que arroja como resultado la imposibilidad de que la alternancia en el Ejecutivo federal se transforme en un decidido impulso a la transición a la democracia, en la construcción de un nuevo régimen político. Con 17 millones de votos, cinco millones más que los obtenidos por Francisco Labastida Ochoa, el señor de las botas de charol estaba en óptimas condiciones para emprender la monumental tarea, pero dilapidó el bono democrático. En tanto que al autodenominado Hijo desobediente no le alcanzó la cacareada rebeldía más que para consolidar la alianza estratégica con el priísmo. Además de que todavía no convence a muchos ciudadanos de que, efectivamente, ganó con votos la banda presidencial.

Entre la “Traición u olvido” (de los principios). Por ahí andamos deambulando” (Juan José Rodríguez Pratts dixit), se desenvuelve en los últimos 10 años el instituto que, según el tabasqueño de matriz tricolor, el PAN tuvo que voltear a ver al PRI” a partir de que el Partido de la Revolución Democrática declinó el ofrecimiento para que encabezara las secretarías del Medio Ambiente, Desarrollo Social y de la Contraloría. Fox “trató de tender un puente”, pero el PRD “pecó de soberbia”.

Si bien es un capítulo de necesaria revisión a la saludable distancia de una década, los dirigentes panistas de hoy y de ayer no pueden usarlo como expediente para justificar la alianza de largo aliento que mantienen con el Revolucionario Institucional y que les permitió, insurgencia de los votantes descontada, arribar a la Presidencia en 2000, repetir en 2006 con el país confrontado y dividido, y un déficit presidencial de legitimidad hasta nuestros días, como sucedió con Carlos Salinas en 1988. Y este momento estelar los hermanó para reeditarlo tres sexenios después.

Es sabido que una de las reivindicaciones más caras para el panismo histórico fue el combate a la corrupción y ésta florece con nuevas camadas de ricos sexenales. Otras expresiones del problema que los mismo panistas denuncian en forma sistemática, destacadamente Manuel Espino Barrientos, pero poniendo a salvo el sexenio de la enriquecida pareja presidencial, es la incondicionalidad de los funcionarios ante el jefe, en detrimento de la eficiencia, y un “insano amor” por las “chambas”. En el partido de enfrente es usual que el lema principal del perredismo se enuncie como “¡Democracia ya! ¡Chamba para todos!”

El temor a perder la elección presidencial de 2012 y el nerviosismo gubernamental están, por todo lo hasta aquí escrito, a la orden del día.

Acuse de recibo

Oportuna y agradecible es la siguiente precisión del doctor Octavio Rodríguez Araujo a Espaldarazos a Calderón (26-XI-10). “Estimado Eduardo: señalas que alrededor del 12% de las 30 mil víctimas de la guerra de Calderón son inocentes. Pienso que el dato es inexacto, pues salvo los capturados en flagrancia todos los demás son inocentes hasta que en un juicio legal sean declarados culpables. Y éstos deberían de estar en la cárcel y no enterrados o incinerados. Es sólo una idea para resaltar que se está actuando en contra de nuestras propias leyes, no para refutar tu dato”… Terminó el fructífero ciclo vital de Pepe Álvarez Icaza. El colega y amigo Jorge Meléndez Preciado me lo presentó en Moscú, en el restaurante del hotel Rusia, frente al Kremlin, en el verano de 1978, durante la reunión de cristianos por la paz. A partir de entonces nos vimos esporádicamente, mas no olvido los juicios y palabras de aliento que me prodigó este mexicano, católico, organizador de la defensa de los derechos humanos, sobre todo desde la prensa alternativa, por medio de Cencos… Rafael Cordera Campos, hermano de Rolando a quien mando un solidario abrazo, también falleció. La mañana del domingo me desperté por la incapacidad de informarle al Fallo que él mismo había muerto, y su hermano con la conversación lo hizo imposible.

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