junio 15, 2009

Indignación y consuelo

Joaquín Ortega Arenas / Por esto

INDIGNACIÓN.- La noticia no sólo indignó, sino que causó consternación en el mundo entero. “Una ‘guardería’ del Instituto Mexicano del Seguro Social (I.M.S.S.) ubicada en la ciudad de Hermosillo, capital del estado de Sonora (la antigua Pitic), se incendió y han fallecido hasta hoy, 13 de junio, fatalmente rostizados cuarenta y seis niños. El estupor e indignación causado por la noticia aumentaron cada minuto al saberse los pormenores de la tragedia. El I.M.S.S. “concesionó” a particulares la instalación y funcionamiento de la “guardería.” No es la única “guardería subrogada”; el instituto destinó, sólo en el presente año, NUEVE MIL MILLONES DE PESOS al pago del servicio de subrogación privada, pese a que Felipe Calderón Hinojosa tomó, como bandera de su gobierno, el Programa de Guarderías y Estancias Infantiles para apoyar a Madres Trabajadoras. No se trata de un incumplimiento aislado a promesas de campaña, ya que lo mismo sucedió con el Impuesto sobre Tenencia de autos, la conservación y mejoramiento de la tasa de empelo y otros.
La “guardería” hoy siniestrada fue instalada en parte de una nave industrial de altas paredes y techo de lámina, a la que se accedía por grandes puertas franqueadas por cortinas de acero. La otra parte era usada como depósito de materiales altamente inflamables. En esta parte, de repente inició un fuego, incontrolable, que en pocos minutos se propagó a la “guardería” en la que, plácidamente, dormían más de cincuenta infantes cuyas edades fluctuaban entre dos y cuatro años.

Imposible hacer algo para salvarlos. Con el calor del fuego, las cortinas de acero se “dilataron” y se hizo imposible su acción. Desde el exterior, quienes se percataron de la tragedia hacían esfuerzos inauditos para entrar al horno crematorio en que la “guardería” se había convertido. Logró un espontáneo de apellido Bustamante, a golpes de marro, hacer un agujero pequeño a cada una de las cortinas, por el que difícilmente podía pasar una persona. Ni Dante Allighieri, ni Franz Kafka, ni Fedor Dostoievsky, ni Edgar Alan Poe hubieran podido imaginar y describir el horror de la escena. y la zozobra y angustia que los “condenados a muerte” en ese horno crematorio improvisado deben haber pasado.
Afortunadamente, a ese horror llegó, inexplicablemente, el CONSUELO. Un joven verdaderamente héroe, Francisco Manuel López, sin parar en mientes, sin pensar en su propia vida ni en las consecuencias de sus actos, sólo movido por un amor al prójimo, que el actual IMSS demostró ni siquiera conocer, abordó su vehículo y materialmente lo destrozó contra los inexpugnables muros de la “guardería” logrando a cambio de ese sacrificio, abrir dos grandes boquetes por los que salieran los gases que estaban asfixiando a los “condenados a la hoguera” y pudo entrar la gente que desde la calle contemplaba, estupefacta, el espectáculo, para rescatar a todos aquellos que aún no habían sido ultimados por el inclemente fuego. Francisco Manuel López ha agregado su nombre a los de Narciso Mendoza (el niño artillero que salvó a la tropa insurgente de José Maria Morelos de una inminente derrota en el sitio de Cuautla en 1812) y Jesús García, (el trabajador ferrocarrilero que, a costa de su vida, salvó al poblado de Nacozari y a sus habitantes, también en el estado de Sonora, de una segura destrucción y muerte).
Nos trajo también CONSUELO, la declaración que en relación con la tragedia de Hermosillo, formuló el señor Procurador General de la República, el “Abogado de la Nación”, declaración que para no cometer ningún error prefiero transcribir tal y como lo publicó la gran prensa de esta mi sufrida Patria, en la que señaló “... que las investigaciones acerca del incendio ocurrido en la nave industrial que albergaba dos bodegas de la Secretaría de Finanzas del estado de Sonora y la guardería ABC, que provocó la muerte de 44 niños y decenas de heridos, revelan que se trató de un hecho no intencional generado por el sobrecalentamiento de un aparato de enfriamiento de aire, ...”. Debo reconocer que al día siguiente, después de dialogar con el Secretario de Gobernación, cambió de opinión.
No salgo de mi asombro, y sólo vienen a mi memoria dos expresiones, una surgida del público asistente a la fiesta de los toros en un aciago día en que el polémico matador de toros Lorenzo Garza, no quería o no podía matar a su enemigo en turno. De lo más alto de las gradas de “sol general” bajó el grito: ¡ Llévalo al seguro social!

El grito que escuché, personalmente me causó indignación, El I.M.S.S., fundado en 1944, en poco tiempo logró un desarrollo casi paralelo al Seguro Social Alemán, fundado en 1881, lo que resultaba notable y admirable. Hoy, desgraciadamente es otro cantar. Lo ocurrido en Sonora es una pequeña muestra de la descomposición del sistema por la terrible corrupción que nos ahoga.
La otra expresión se atribuye al presidente Porfirio Díaz , y fue pronunciada exactamente hace cien años: ¡Pobre de mi país, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!
Sin embargo, sí es un consuelo que haya jóvenes en México como Francisco Manuel López.
¡Mientras haya vida, hay esperanza!

0 comentarios: